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EDUCACIÓN Y ABORTO CERO (3) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.01.14 | | No es nada fácil arrinconar, de una pasada, los terrenos de la Educación. La Educación se nos presenta como un campo que tenemos que andar, aunque algunas veces se nos tache de que “nos metemos en lo sembrado”, por aquello de que “hay ropa tendida”. Sabemos que la Educación es un continuo, que viene avalado por el entorno, pero que está a la que salta, porque nos puede venir de mil situaciones y otras mil experiencias que no pueden estar codificadas ni programadas. Dicho esto, como siempre podemos tener acceso a miles de acercamientos
a lecturas, que no han sido propuestas “ex cathedra”, nos acordamos de
lo que nos contó una compañera, hace más de veinticinco años.
“Mirad lo que me ha regalado un niño de seis años por mi Santo”. La
compañera nos mostró un libro titulado: “El músculo del amor. Cómo
encontrar y estimular el famoso punto G”. (1983). El subtítulo venía
impreso con letras rosas y la letra “G” venía en blanco sobre fondo
rosa y ocupaba más de un tercio de la portada. | “Pero ahí no queda la cosa –siguió diciéndonos la compañera-. Lo que más me ha llamado la atención ha sido la dedicatoria que es de una ternura que está fuera de toda regla”. La dedicatoria rezaba de la siguiente guisa: “Para mi Seño, sabiendo que le gustan mucho las letras mayúsculas”. Después supimos que el niño en cuestión era el hijo de otra compañera. Siempre se ha dicho que “donde hay confianza, da asco”; sin embargo pensamos que donde hay confianza y educación se pueden desalojar muchos prejuicios. “La verdad –siguió diciendo la compañera- es que muchos hombres, por no saber algunas cositas, sólo piensan en meterla en caliente. Pues que la metan en el café”. Y es que el humor también sigue el Principio de Arquímedes, pues, aunque no pese, desaloja un buen volumen de prejuicios. Como los tiempos estaban cambiando, también pudimos acceder a otros títulos como “EL PUNTO G y otros descubrimientos recientes sobre sexualidad” (1983) y también “El vínculo del placer” (1975), éste por la conocida pareja de investigadores Masters & Johnson (ginecólogo, él; psicóloga, ella).y otros libros que circularon en la década de 1970 y la siguiente. Posibles bromas aparte, hablando de Educación Sexual, hasta en la televisión tuvimos programas para la puesta al día. Sin embargo, nos conviene rebobinar y echar una mirada a la Educación General (que en el fondo no era de dominio público), y también a lo que socialmente se podía entender por feminismo, aunque fuera con retraso. Ya estaba danzando por nuestro solar patrio “El segundo sexo” (1949) de Simone de Beauvoir , que se ocupaba del pasado de la mujer en la historia y cómo se podría mejorar su vida y su libertad. El concepto de mujer es un producto del tiempo, y del tiempo que ha estado dependiendo de una concepción subsidiaria, porque el artista era el hombre. Así, el papel de la mujer ha sido muy secundario. Como ser humano tenemos que admitir que “No se nace mujer; llega una a serlo”, nos diría Beauvoir. Sin embargo no es solamente en el siglo pasado, cuando algunas mujeres se han ocupado de su papel en la vida y en la historia. De lejos nos viene la figura de Mary Wollstonecraf (1759 - 1797), escritora, ensayista, traductora de francés y alemán, que viviría los vaivenes de su tiempo, desde su Inglaterra natal hasta Irlanda, Portugal, Escandinavia y la Francia de la Revolución Francesa. Precursora del feminismo y casada con W. Godwin, uno de los precursores del movimiento anarquista. Y tan claro tenía el tema de la libertad y de la igualdad entre hombres y mujeres, que nos dijo: “Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”. Sin querer agotar la nómina de mujeres importantes que han luchado por la igualdad de hombres y mujeres y, cambiando de siglo y de geografía, acercamos el oído a Fátima Mernissí, nacida en Fez (Marruecos), doctora en Sociología y Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2003). Conocedora del islam, nos habla de la Educación de las mujeres y nos dice que “La educación de las mujeres es el contraceptivo más eficaz para reducir la fecundidad”. Nos parece, ahora más que nunca, que nos hace falta la educación de las mujeres, sobre todo, para que no sigan educando a sus hijos y compañeros, como lo han hecho hasta ahora, en general. No nos podemos permitir que en el norte de África nos recuerden dónde está el norte de la Educación, ni que el aluvión de opiniones, como las que veremos, nos vuelvan a la España de Cristobalito Gazmoño (*). (Continuará).
Josemª |
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