
Leemos estos días en la prensa, no sin cierto asombro (no escarmienta uno), que un dirigente de UGT ha revelado el sabotaje de ciertos discos duros que contenían información sobre las supuestas irregularidades que están siendo objeto de investigación judicial. Parece ser que se han eliminado casi 1800 archivos y, según afirman, “la eliminación de documentos dificulta la investigación que lleva a cabo el sindicato sobre la gestión de los fondos de formación y de la que nada se sabe”. Fíjate.
Los que tenemos la mente retorcida (de leer periódicos) nos hemos acordado, así, a botepronto, de otras tres casualidades similares que paso a recordar someramente: