Ese tal Porras es un personaje de carne y hueso, con el que he dado, señora Schaefer trabajándomelo, y enseguida he hecho dos cosas: presentarme en su despacho y ponerme delante de él, y después ir al despacho de Luis Bravo y darle la mano.
Con ese tal Porras me he tomado un "cafetito", y como había pasado de anónimo a pseudónimo, la conversación fue tranquila y sosegada. No me importa que me llamen "perro judío", porque yo sé que ni soy perro, ni soy judío, con todo el respeto a ambos. Pero sí me importa que un cobarde se parapete detrás de un nombre falso, que lo convierte en anónimo por muchas disquisiciones mentales que se hagan sobre el tema, como el rollo de "que el nombre no coincida con el DNI" y otras estupideces.
Ese tal Porras, que no es Luis Bravo, me pidió, me rogó, que no desvelara su nombre. Adujo para ello que podría perder su puesto de trabajo y otras historias más rocambolescas que, por extrañas e increíbles, prefiero no comentar. Y a pesar de todo lo que ha escrito, y a pesar de por su culpa hemos dudado de Luis Bravo, conocido por su trayectoria limpia y clara y su ética profesional impoluta, no voy a dar el nombre de este sujeto pseudodenominado PORRAS.
Eso sí, aclarar que este mismo sujeto ha escrito en varias ocasiones a personas diferentes e-mails amedrentantes, bastante tontos por cierto y de una calidad literaria que dista mucho de la exhibida bajo el nombre de Alfonso López Porras. Debe de tener algún transtorno de desdoblamiento de personalidad para escribir con tantos nombres, incluso con estilos literarios tan diferentes.
Decirles, Isolde y Marina, que este personaje NO ME CONOCÍA porque sólo reacciónó cuando le dije mi nombre, y la verdad, después de ponerme a caer de un burro su reacción fue como una persona con la que no fuera la cosa. Yo hubiera temido que me partieran la cara, pero él ni se inmutó... que curiosas somos las personas. Quizás en ese momento había asumido alguna personalidad fría y calculadora.
Decir también que antes de llamarle "hijo de puta", cosa que volveré a hacer con cualquier otro "anónimo" que vuelva a surgir hasta conocer su identidad, llamé a Manuel Porcel quien me aseguró que NO CONOCÍA al tal Porras. Y llamé a Javier de Molina, director de diariotorre.com quien asegura también QUE NO LE CONOCÍA. En el primero estoy seguro, Isolde, de su sinceridad. En el caso del segundo tengo mis dudas. Pero por ello utilicé los epítetos fuertes y DENTRO de lugar, que ahora dejan de tener sentido al conocer al "pobre hombre" que se esconde tras el pseudónimo Alfonso López Porras.
Decirte Isolde que este Porras no me conocía a mí, y mis informantes me dicen que "no estuvo en el Pleno". Yo ni pongo ni quito rey, pero si no estuvo en el Pleno, recibió datos muy completos de presencias, ausencias y otras zarandajas... ¿Se puede echar de menos a alguien en un sitio... sin estar en el sitio?Raro. Todo muy raro.
En cuanto a Luis Bravo, habiéndose autoinculpado el supuesto Alfonso López Porras, debemos suponer que hay que dejarle fuera de la fachada del personaje Porras.
Fuí a su despacho, le tendí la mano y como si nada hubiera ocurrido. Sé que hay quien piensa que Luis Bravo está en la trastienda de este personajillo de poca monta.
Ante ello, quiero hacerle un comentario a su hija Marina: mire usted, su padre, quiera o no, es un personaje público y publicado. Él mismo se autodefine como "polemista", por lo que la polémica le rodea, incluso la busca, porque, entre otras cosas, le pagan por ello y le gusta estar el el "candelabro", ser el cura en el entierro y el niño en el bautizo. Muy respetable.
Pero, señora Marina, no debería ofenderse ni preocuparse tanto si ve a su padre envuelto en alguna trifulca verbal o digital, alguna polémica en la que le señalen sin comerlo ni beberlo. Su padre ha escogido este camino, y sabe de sus riesgos, los cuales asume, creo, con tranquilidad. Y usted, perdone mi insolencia, debería asumir esos riesgos inherentes a la profesión de su padre y no preocuparse por ellos. O decirle a su padre que se dedique a la cría de caracoles, cosa que, estoy seguro, a él no le reconfortaría. Ayúdele, doña Marina, no preocupándose tanto de él. Puedo decirle que se puede defender solito con absoluta destreza y habilidad, dicho sea con el mayor de los respetos.
Amiga Isolde (parezco "Encanna de noche"): en cuanto a nuestro amigo Porcel, es sin quererlo la salsa de todos los guisos. Hay personas que les pasa eso: todo el mundo acude a ellas en momentos difíciles, y al final se llevan todos los palos sin saber de dónde vienen. Es una buena persona, Isolde, a pesar de ser amigo de Luis Bravo. Hay cosas que no se "pegan"...
Acabo: salvo que Porras o Churros líe la pajarraca otra vez, el asunto de los anónimos para mí está zanjado. Y no te preocupes, Isolde. Yo creo que tampoco te conoce a ti. Pero algún día, él mismo se delatará y yo no tendré que romper ninguna promesa. Sabrás quién es. Y, de verdad, no merece ni una línea, ni un minuto de preocupación o polémica. |