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Proyecto-Hombre | | Lydia Tapiero Eljarrat. 26.11.13 | |  El maravilloso mundo global, aparte de jodernos la economía, nos brinda también un mar de posibilidades, cómo escuchar radio de otros países por Internet. Pues bien, escuchando una radio Israelí, un anuncio me llamó la atención de manera positiva. Decía algo así: 'Si te sientes perdido, si no puedes controlar tu furia, si sabes que está mal lo que haces, por que haces daño a quien más te importa en la vida, tu mujer, tus hijos. Nosotros podemos ayudarte a que aprendas a afrontar los problemas de manera lógica, sin violencia'. Reconocer la violencia como un síndrome, nos da la posibilidad de buscarle una cura. | Sin duda las causas de violencia son múltiples: motivo cultural, entorno hostil, problema de auto-control, enfermedad psicológica, y un largo etc... clasificar los tipos de violencia y darles un tratamiento es imprescindible, tanto como otorgarle protección a una mujer maltratada. Porque el objetivo final no es otorgar a todas las mujeres protección en contra de la violencia, sino que no haya necesidad de esa protección.
No me cabe la menor duda, de que hay maltratadores que después de un acto de violencia, su arrepentimiento es sincero, pero vuelven a recaer, como si se tratase de un círculo del que son incapaces de salir. Maltrato-arrepentimiento-maltrato-arrepentimiento-maltrato-arrepentimiento...¿y si pudiéramos romper esta cadena con ayuda. ¿No la brindaríamos?
Quiero acabar este artículo con mis deseos a todos aquellos países que sufren en especial de violencia de género. Hoy me siento obligada también a pensar en ellos. Me gustaría compartir una información, que personalmente me sorprendió descubrir por sus cifras astronómicas: según la ONU el 99,3% de las mujeres y niñas en Egipto fueron víctimas de casos de acoso sexual. Yo que soy madre de tres niñas, no concibo ni siquiera imaginármelo. Desde aquí mi apoyo porque su lucha por una verdadera democracia y los derechos humanos triunfen.
Nora Flikman, líder de la campaña contra el acoso sexual en Egipto explicó: “La aceptación social del acoso sexual diario afecta a todas las mujeres del país, independientemente de su edad, profesión, nivel socio-económico, estado civil, vestimenta o comportamiento”.
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