Existen incluso centros residenciales que requieren la esterilización de las mujeres con diversidad funcional para poder ser admitidas. Un motivo más para rechazar la institucionalización en estos centros. El resultado de las esterilizaciones masivas lleva con frecuencia a abusos y violaciones hasta desde el entorno más próximo de la mujer con diversidad funcional. Hace años que el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) está empeñado en que se elimine dicho artículo de nuestro código penal. A pesar de que algo se ha avanzado en cuanto a los controles a realizar antes de llevar a cabo dichas irreversibles intervenciones, este atentado continúa ejerciéndose. Al mismo tiempo mostramos nuestra preocupación ante la falta de programas específicos de apoyo a la educación inclusiva y a la búsqueda de empleo de la mujer con diversidad funcional. Sin embargo, se continúa con una política desfasada que fomenta su segregación en centros especiales de empleo. Por otro lado, la futura ley educativa no resulta muy prometedora para las niñas y mujeres con necesidades especiales de apoyo. Una forma muy sutil de violencia contra la mujer es la de la frecuencia con la que la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia fomenta la prestación económica por cuidadora no profesional, prestación económica que elimina la posibilidad de llevar una vida independiente a la mujer con diversidad funcional y supone una carga desmedida e innecesaria para la mujer cuidadora. 23 de noviembre de 2013 Web: http://viandalucia.org/
Estela Martín
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