En la historia de la prensa española, son miles los periodistas que han usado los pseudónimos, desde Leopoldo Alas “Clarín”, hasta tu jefe y admirado Jaime Campmany que usaba el de “Mosca cojonera”, pasando por José Larra, “Fígaro” o los más actuales de José Aguilar Jurado, “Fray Josepho” o el mismísimo Francisco Pérez Martínez “Francisco Umbral”. Es algo conocido y aceptado el uso del pseudónimo siempre que la persona que lo usa sea conocida por el editor del medio y que se responsabilice de lo que escribe, por si utilizara algún término insultante. Muchos políticos lo usan en sus columnas de colaboración en diferentes periódicos, porque el uso del pseudónimo está permitido siempre que sea justificado y el editor sepa de quién se trata.
En este caso, el director del otro medio digital, Manolo Porcel, medio ayuntamiento y yo mismo, sabemos quién es. ¿Te creías acaso que no hay otra voz en Alhaurín de la Torre que se atreva a alzarla, aparte de la mía? Y está justificado que esconda su verdadero nombre por diferentes motivos. Además, lo que es aún más grave, en su artículo no te insulta, simplemente te critica y hace un juego de palabras irónico, sarcástico, mordaz, magníficamente escrito, elegante, en un lenguaje coloquial y distendido que te ha dolido y que yo suscribo íntegramente de la primera a la última letra.
No te quepa la menor duda que si yo fuera el autor, habría puesto mi nombre y apellidos a pie de página y me sentiría orgulloso de dicho escrito porque es genial. Yo siempre pongo mi nombre y apellidos porque cuando uno es escribidor habitual (fíjate que utilizo escribidor y no escribiente), es inútil usar pseudónimos porque al segundo o tercer artículo te han cazado. ¿Verdad que sí “Eladio Cobo”?
Te ha molestado la crítica de ese artículo, porque no tienes argumentos para defenderte, Juan Carlos, porque dice verdades como puños y porque tú eres de esas personas que haces “presunción de culpabilidad”. De los que prejuzga y condena a quienes nos dedicamos a la política o estamos en el gobierno, porque para ellos, y para ti, “todos los del ayuntamiento somos unos sinvergüenzas y corruptos”.
Llevas dos días hablando con unos y con otros intentando saber quién es Alfonso López/Pedro Sarmiento y diciéndoles a todos que tus sospechas van hacia mí, pero no te atreves a escribirlo públicamente. El cobarde no es Pedro Sarmiento, el cobarde eres tú. Ya has sido condenado por daños al honor una vez por el Tribunal Constitucional y si te llevara a los juzgados, entre lo que has escrito y que has hablado (hay testigos) por fuera, no me costaría nada conseguirlo, pero no voy a hacerlo. Bastante castigo tienes con el concepto que los lectores de este medio tienen tuyo, por ese lenguaje grosero, falto de educación, de ética y de moral. Hasta mi propia hija desde Suecia, con solo veintitrés años, lo ha captado y te ha dado una respuesta en un escaso párrafo, donde deja constancia de que tiene mucha más serenidad, educación y valores morales que tú. Fue educada en asumir sus propias responsabilidades y me enorgullece como padre su comportamiento.
Como colofón a mis palabras me gustaría que Federico, si lo tiene a bien, permitiera que los lectores de Alhaurín.com lean el artículo de marras “Yo fui al pleno y no me pasó nada”. Que sean ellos los que juzguen si dicho artículo de Pedro Sarmiento te insulta tan gravemente que merezca los epítetos que le has dedicado a ese “fantasma”. A un buen polemista le debe dar igual que sea Pedro o Juan quien le haga la crítica, lo importante es saber defender tus argumentos y dar la réplica adecuada. Quien sólo sabe recurrir al insulto pierde absolutamente la razón.
Luis Bravo
Yo fui al pleno… y no me pasó nada 02/11/2006
Resulta que el otro día hubo un pleno municipal, algo de las canteras tengo entendido, y la verdad como me llamaba mucho la atención eso de ver a los políticos en plena acción, me decidí a ir. Iba algo “acojonado” la verdad., porque desde días antes algunos sabios de este pueblo, se habían dedicado a asustar y amilanar a los ciudadanos. Que si insultos, que si sillas ancladas al suelo porque vaya a ser que vuelen, que si empujones, en fin una retahíla de despropósitos que me hicieron pensar una y otra vez, si ir o no ir. Pero fui. Llegué a eso de las 8 menos diez de la mañana. ¡Que de gente había en la puerta!. Me dejaron pasar, me pidieron el DNI y accedí al salón de plenos. Hasta ahí bien. Me senté cómodamente y pude comprobar, que al menos mi silla, no estaba anclada al suelo. Me puse a mirar y remirar, para buscar caras conocidas, suponía que algún miembro de la PDSS estaría por allí, pero no. No había ninguno. Busqué con la mirada al editor del otro periódico digital de Alhaurín de la Torre, pero tampoco estaba. El trabajo, supongo. Busqué al periodista “rebotado”, pero tampoco estaba, e imaginé que estaría tomándose un “cafetito”, mientras acariciaba a su gatita que días antes había sido rescatada de las oscuras aguas de una piscina por un par de “compadres”, perdón, quería decir Policías Locales. No estaba Doña Arlandis, ni Doña Schaefer, ni Don Palmero, en fin, que de los defensores a ultranza de la sierra, no había NADIE. Y eso que cuando yo entré, todavía quedaban sillas libres. Empezó el pleno. Turnos de palabra entre los concejales, subidas y bajadas de tono y, hasta aplausos. Había quien aplaudía sí. Aunque luego eso haya sido criticado, porque se ve que un pleno no se puede aplaudir. Claro, que me pregunto que si los aplausos hubiesen sido dirigidos a Doña Ávila o a Doña Ruiz, habrían estado también mal vistos. En fin, que los políticos hablaron, discutieron, subieron y bajaron el tono, votaron, unos a favor y otros en contra, pasaron los puntos del orden del día y oiga, en un momento dado que quedé casi solo en el salón de plenos. En esos momentos casi de soledad, me fijé ampliamente en las sillas que habían quedado vacías y, ¡horror! pude comprobar que ninguna estaba anclada al suelo. Pero eso sí, todas estaban en su sitio. Miré a los concejales y todos tal cual. A ninguno le había salido en la cabeza un sombrero con forma de silla. Allí, en definitiva nos quedamos unas diez personas de público, los concejales y un montón de “compadres”. Me “cachis”, nada, que no se me va esa palabra. Acabó el pleno a eso de las 2 y pico y, salí del salón tal y como había entrado, enterito oiga. Pero eso sí, preguntándome qué habían ganado los y las que habían calentado los prolegómenos de la sesión plenaria con advertencias de graves problemas. Y saqué una conclusión: Aumentar el ya de por si, e insisto en ello, necio victimismo del que tanta gala hace la PDSS. Porque se ve que la democracia es solo para unos cuantos y, curiosamente solo puede ser para la PDSS y sus adlátares, o sea las de IU y una cincuentena más de personas. Todas muy respetables eh?, que con eso no me meto, pero eso si, con planteamientos muy discutibles. Pasan las horas tras el pleno, y leo con sorpresa una acusación de IU sobre los acuerdos adoptados en el mismo: “Joaquín Villanova y sus concejales del PP aprueban SOLOS, de manera fraudulenta, y con “engaño a los ciudadanos” el Plan Especial para que los empresarios infractores continúen la actividad extractiva”. Y pienso, que Doña Encarnación Ruiz no se entera. O no quiere enterarse.
Yo siempre he pensado que 14 son más que 2. Aunque a lo mejor estoy equivocado. Me explico: en las elecciones municipales de 2003, el Partido Popular obtuvo en Alhaurín de la Torre, el 58,52% de los votos emitidos. Izquierda Unida, obtuvo el 11,23%. Es decir, cerca del 60% de los votantes en esos comicios, decidieron que fuese el PP el que gobernase en nuestro pueblo. Por tanto, las decisiones que toma el PP no son en ningún caso ilegítimas ¿Fraudulentas? A los ojos de Izquierda Unida sí. Y a los ojos de la PDSS, también. Pero claro, hay que tener en cuenta que IU y PDSS, es exactamente igual. Tanto monta, monta tanto.
¿Comenten fraude por tanto dos Administraciones? Porque aquí no se trata solo del Ayuntamiento, aquí hablamos también de la Junta de Andalucía. Y la verdad, a mi me da que la Junta no se “pillaría los dedos” en un tema como este.
Pasan los días y, fíjese usted, uno se sigue sorprendiendo no ya solo de las consecuencias del pleno, sino también del acto teatral de la PDSS en la plaza de San Sebastián. Me refiero a la concentración ilegal del pasado sábado. Y resulta, que al “rebotado” periodista, que se ve que también lee Diariolatorre, se le caen las palabras. Que curioso oiga, ahora va y nos sale con que acusar a la Policía Local de “compadreo” con los canteros es una crítica constructiva. Y encima, se mete a analizar una situación profesional de la que no tiene ni la más mínima idea. En fin, vivir para ver, que es lo que decía Alfredo Amestoy en una época ya muy lejana. Una época en la que algunos se han quedado atascados. Juzguen ustedes. Alfonso López Porras |