Es alto el riesgo que conlleva aparecer por el salón de plenos mañana treinta y uno de octubre del 2006, se puede perder la integridad física en cualquier momento, y hoy empiezo a acuñar la contracción 31O. Con vistas a la seguridad, propondría que este pleno se celebrase en la casa de la Cultura por aforo y sobretodo porque los asientos están atornillados al suelo, no como en los bajos del mercado en que las sillas volaban, autopropulsadas por el desenfreno y la ley de acción de masas, el anonimato. |
Para los “madrugadores” estarán los asientos centrales, todos. Para los “que llegan a su hora” les tocarán los pasillos y con el cuidado de no rozar a cualquier individuo que ya esté sentado (recuerdo el 3F), el ambiente estará tan caliente y preparado que pedir disculpas con un “perdone” puede ser una provocación y una alevosía.
Ignoro las normas que rigen un pleno, lo razonable sería que estuviesen presentes los vecinos de Alhaurín, sólo los vecinos ya que se trata de su Ayuntamiento, incluidos en este caso “los madrugadores” locales, creo que es un asunto local y como tal así se debe resolver y tratar.
Independientemente de las normas, mañana habría que identificar y anotar a todos los que entren en ese salón de plenos. Ignoro si es ilegal o no, pero al menos que parte del público entienda que no se puede actuar bajo el anonimato y la violencia de masas. Si ocurre algo, como creo que ocurrirá, que al menos haya una lista donde indagar. A los que vayan tan sólo para enterarse de todo, de primera mano, seguro que no les importará identificarse, ahora bien, el que lleve otras ideas, seguro que le molestará esta propuesta.
Me da vergüenza hablar de tanta seguridad, pero no es justo que por aparecer por allí te compliquen la vida en algo tan simple como es un pleno. Como fin de este pensamiento en voz alta, desearles suerte física a los que estén presentes, suerte legal a los que voten y suerte a todos los que deseen algo en particular de ese terrible pleno.
No perdáis de vista a los que suelen comer “pipas” en la puerta, son como las espinacas de Popeye, no es por asociarlo con nadie, pero en los días penosos, la plaza del Ayuntamiento y la puerta del los bajos del mercado estaban llenos de cáscaras de pipas. Tengo un trauma con los “comedores de pipas”.
Recomiendo que no se vaya al pleno. Al final, nos enteraremos de todo, lo único que nos perderemos serán las caras de las personas (que es el espejo del alma), pero a cambio habremos salvado la propia. M. Porcel 30-10-06 |