Precisamente, el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, ha expresado hoy la necesidad de que los propietarios de palmeras de estas especies en recintos privados también realicen un seguimiento y control de la presencia del picudo, para no restar eficacia a la actuación que se desarrolla en las ubicadas en la vía pública. “Hay que hacer un trabajo conjunto, porque es imposible mantener libre de picudos las palmeras de la vía pública si estos insectos encuentran espacios en los que pueden desarrollarse sin control”, ha manifestado Jiménez, quien señaló que los métodos innovadores que se están aplicando por el Área de Medio Ambiente están dando unos resultados “excelentes, y cuya máximo rendimiento depende en parte de que el picudo no halle refugio en palmeras que no estén vigiladas”.
La estrategia de lucha integrada establecida por el Servicio de Parques y Jardines está dividida en dos fases iniciales. La primera, consiste en una valoración visual, efectuada por personal cualificado, en la que se realizan inspecciones visuales en la base, el estipe y la corona de las palmeras con el objetivo de detectar ataques incipientes de la plaga de la forma más temprana posible. La segunda fase consiste en el establecimiento de una red de trampeo para lograr la motorización del vuelo del picudo así como la captura y la infestación del adulto con hongos entomopatógenos que logren la dispersión del insecto invasor. EL concejal
De esta forma, con la primera red de trampeo, establecida desde mayo de 2.012 con un total de 80 trampas, se ha conseguido la captura de 7.116 insectos de picudo en un año, de los cuales 5.233 corresponden a hembras. Si se considera una media de 200 huevos por cada puesta, se estima que se ha evitado la presencia directa de algo más de un millón de insectos (sin entrar en estimaciones de poblaciones potenciales).
Está previsto incrementar esta red de trampeo hasta un total de 350 trampas, de las que 60 unidades contendrán un fluido que engloba tres hongos entomopatógenos (Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae, Verticilium lecanii), que serán empleados durante los meses de octubre a mayo, en lugares exentos de flora.
En cuanto a los tratamientos utilizados en esta actuación, destacan por un lado los procedimientos químicos (de 8 a 10 anuales) en los que se utilizan sustancias activas autorizadas para palmeras y zonas verdes mezclando el caldo de tratamiento con sustancias activadoras de la vegetación y fungicidas (de junio a septiembre). En paralelo a estos procedimientos químicos y con los hongos entomopatógenos en la fase de trampeo, se establecerán zonas en las que sólo se aplicarán nematodos entomopatógenos (Steinernema carpocapsae) entre los meses de octubre a mayo, los cuales serán supervisados por especialistas para garantizar la eficacia del tratamiento.
Los tratamientos curativos están divididos en dos procedimientos:
- Endoterapia. Es una técnica que se utiliza cuando se detecta la infección de una palmera por picudo a través de la aplicación de insecticidas sistemáticos de alta persistencia (Abamectina-Thiamethoxam) conjuntamente con nutrientes.
- Poda quirúrgica o cirugía. Es un tratameinto mecánico de limpieza de la zona afectada por Rynchophorus ferrugineus, con aportación de nutrientes, lo que facilita la posibilidad de que la palmera dañada gravemente pueda resurgir, después de eliminar todas las hojas y todo el tejido afectado hasta llegar a la parte sana.
Los ejemplares sometidos a estos tratamientos son objeto de un control semanal para conocer su evolución, así como el resultado de los procedimientos a los que han sido sometidos.
ELEMENTOS DE APOYO En la lucha contra la plaga del picudo rojo los especialistas utilizan diversos mecanismos especialmente útiles en la detección. Entre ellos, destacan un audímetro que permite escuchar las mordeduras de las larvas en el interior de las palmeras, o un termómetro láser para medir la temperatura de la corona de la palmera.
Asimismo, también se recurre al trabajo de perros entrenados especialmente para detectar la presencia de picudo rojo incluso antes de que se produzcan daños materiales y sea cuál sea el estado del insecto, adulto, larva o pupa. Su intervención permite iniciar el tratamiento sobre palmeras que están infectadas en un momento muy incipiente del ataque.
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