La semana pasada al acudir a una cita en el Centro de Salud nuevo me encontré con una amiga que debido a una minusvalía iba en una silla de ruedas motorizada, tenía la intención de acceder al edificio por la calle de subida, pero cuando iba a doblar por la acera para poder llegar a la puerta, se encontró con dos señalizaciones en medio de la vereda que le impedían el paso, así que tuvo que ir marcha atrás y cuesta abajo, con el peligro que esto supone en dichas circunstancias, y bajarse a la calle circulando por ella, para poder llegar. Mi marido y yo le dijimos que pusiera una hoja de reclamaciones allí mismo y su respuesta fue: “Esta batalla ya está perdida, esto solo lo sufrimos quienes estamos en estas condiciones”.
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Pensando en ella y en los que tienen una discapacidad he querido enviar este escrito porque es vergonzoso que ocurran estas cosas y más en un edificio de nueva construcción, donde ya se busca más el diseño y el aprovechamiento del espacio que el beneficio que pueda ofrecer a los usuarios del mismo.
Estas barreras arquitectónicas ya no solo afectan a personas con discapacidad, yo por ejemplo he tenido mellizas y he pasado situaciones penosas por las aceras del pueblo para poder dirigirme a cualquier sitio con el cochecito, ya no solo por las grandes dimensiones del mismo sino por las pequeñas medidas de las aceras, los bordillos, las pendientes y un sinnúmero de obstáculos que quitan las ganas de ir a pasear por el centro del pueblo cuando los bebés aún no caminan, bueno... y cuando ya lo hacen tienes otro nuevo problema: el aparcar y no digamos el encontrar un lugar agradable donde tomar algo con los niños que no lo hay, así que acabamos todos, creo yo, en el parque dando gusanitos a los patos.
Pido al Ayuntamiento que piense más en dar soluciones a estos problemas, que si, que el pueblo está muy hermoso y está creciendo mucho pero los accesos se están convirtiendo en un auténtico caos ya sea dentro o fuera del mismo y cada día más gente viene a vivir por la zona. |