La venta de cal se realizaba en su mayoría en bestias que transportaban la carga en serones y se vendía por los pueblos, especialmente por arrobas. Una de las últimas que estuvo en funcionamiento fue la que regentaba “Pepe el Calero “ situada en la Viña del Mue fue quizás la más rentable de nuestro pueblo ya que exportó cal a municipios como Málaga, Fuengirola y Alhaurín el Grande, abasteciendo asímismo a nuestro pueblo. La última calera que ejerció esta actividad en nuestro pueblo se hallaba enclavada en el Puente del Gato, comenzando su actividad en 1963 y finalizando en 1980. Se puede decir sin temor a equivocarnos que nuestro pueblo fue un gran productor de cal; cal que en muchos casos se llevaba a Mijas por tener muchos naturales de ese municipio caleras enclavadas en nuestro término municipal. Esta industria u oficio resultaba bastante esclava, pues había que estar siempre pendiente de la calera, buscar el material y posteriormente vender el producto.
Si recorremos nuestro municipio principalmente por la sierra nos encontraremos infinidad de caleras ya derrumbadas o destruidas. La calera consistía en una especia de horno hecho con piedras, donde la parte inferior se rellenaba de leña y posteriormente se cargaba de piedras calizas tan abundantes en nuestra sierra (las mejores piedras, las de mármol) que una vez que se calentaban y cocían daban lugar a la cal viva, para ello nuestras sierras reunían una condiciones extraordinarias, buena piedra y abundante leña.
La cal se utilizaba y se sigue utilizando para blanqueos, pero anteriormente era imprescindible en la construcción ya que junto con arena se formaba la armagasa o mortero. Muchas familias de nuestro pueblo se mantenían de esa importante actividad ya desaparecida.
Se adjunta foto de una de las muchas caleras existentes en nuestro municipio perteneciente a la colección del que suscribe. |