Juan Antonio Triviño, delegado sindical de UGT y uno de los encerrados, ha sido el encargado de contar a los Yayoflautas este serial de política y mala gestión, serial que abarca, según sus palabras, el periodo de las tres últimas autoridades portuarias, el histórico Enrique Linde, después José Antonio Sánchez Maldonado, flamante consejero de Economía en la Junta de Andalucía y Paulino Plata, actual jefe de la autoridad portuaria desde junio pasado, designado tras la dimisión no muy clara del anterior, el consejero Maldonado, que se niega a dialogar con los encerrados, según declaraciones de éstos.
Durtante el encierro de más de tres meses, los trabajadores del puerto han tenido tiempo de estudiar lo sucedido en los últimos 30 años y ha recopilado tal cantidad de documentos que podrían pasar por unos de los máximos conocedores del puerto de Málaga. Actualmente hay 178 trabajadores en el puerto y la solución propuesta es despedir a 60 de los mismos para evitar la bancarrota. Siempre sucede lo mismo, entre unos y otros se los llevan calentito y el remedio lo tiene que pagar la parte más débil, los últimos de la cadena, los empleados.
El delegado sindical de UGT, Triviño ha expuesto a los Yayoflautas, en el trascurso de hora y media, la historia, los datos y la vicisitudes del puerto de Málaga. A su entender, el negocio del puerto, en el que deberían haberse concentrado y dado un servicio de calidad, para tener éxito, se puede concretar en tres sectores: el crucerismo, la entrada y salida de contenedores y un servicio a la ciudad de Málaga y los tres sectores han fracasado o no han evolucionado lo suficiente como para preveer un buen porvenir, más bien lo contrario.
Los tres sectores: crucerismo, contenedores y servicios
La actividad del crucerismo, asegura Triviño, que había llagado a ser el 18% de la ocupación portuaria, ha caido en picado desde los últimos años de la crisis, desde los 600.000 cruceristas que llegaron a Málaga en su mejor momento. Algunas compañías de cruceros han dejado de operar, debido al mal servicio, entre otras cosas por la privatización de una de las dos terminales de atención a los cruceros. La terminal pública, totalmente equipada ha estado vacía de pasajeros que eran desviados a otra terminal del sector privado, ésta sin infraestructuras, cara y sin servicios. Resultado, los cruceristas huyen.
El elemento de la privatización de la actividad es constante también en el serctor contenedores, donde asimismo hay dos termianles: una pública y otra privada. Para que el puerto de Málaga acogiera esta actividad comercial de contenedores fue preciso construir las dos terminales, en realidad una sola explanada, ganada al mar, después dividida en dos sectores. La empresa encargada de su construcción fue SANDO y se dió la circunstancia que un barco de gran tonelaje chocó contra la terminal y produjo una serie de daños que llevó a descubrir que el pilotaje y la calidad de los materiales de la obra no habían sido lo acordado. Había menos pilotes y eran más débiles de lo proyectado y los materiales de relleno en vez de ser roca de cantera, se descubrió que estaban constituidos también por escombros, en palabras de Juan Antonio Triviño. El sobrecoste de las obra es de más de 8 millones de euros. El hecho está en el juzgado. A consecuencia de esto, hay un presidente del puerto dimitido, un director cesado e ingenieros implicados judicialmente
Y la tercera actividad de la que el delegado sindical habla es la irteracción del puerto con la ciudad. Se está refiriendo a la reconversión del muelle uno en tiendas, restaurantes y el palmeral de las sorpresas. A su juicio, ha pasado que esta que actividad ha quitado espacio al puerto, se les ha dado una concesión por treinta años y no está claro que vayan a salvar los puestos de trabajo de sus 178 trabajadores.
Y el encierro sigue.
Federico Ortega |