Hace unos días charlaba con un conocido empresario del pueblo, quien me comentó que había solicitado permiso al ayuntamiento para abrir una zanja por donde meter unas canalizaciones. Decía, que como consecuencia del paso de los camiones y que la obra de reposición de la calle no estaba bien hecha, tendría que gastarse el dinero y volver a rehacerla. Además me comentó: “Es que si no lo hago, no puedo recuperar la fianza que tuve que depositar para poder hacer la zanja en la calle”. Yo le pregunté: ¿Y si el coste de la fianza fuera inferior al coste de la obra? ¿Qué harías?
|
Su respuesta fue inmediata: “Pues no hacerla y que la ejecute el ayuntamiento, yo no me voy a gastar más dinero en restaurar que lo que he entregado de fianza y si luego me solicitan la demasía, ya pleitearé y veremos cuándo, cómo y si lo llego a pagar”.
Lógica económica de cómo funcionan las cosas en las empresas en la cuales sólo se mira la cuenta de resultados, y que es perfectamente aplicable al asunto de las canteras. Los últimos autos judiciales han dictaminado que las empresas extractivas no tienen obligación de restaurar mediante los planes de restauración aprobados por Minas y para los cuales han depositado una fianza. Esos planes de restauración no son válidos, porque carecen de licencia de extracción al ser ilegales y por tanto, las empresas no tienen obligación de efectuar ese gasto. Si se les exige judicialmente, pues harán como mi amigo. Ya veremos cuándo, cómo y si lo llegan a pagar. Tal como andan las cosas en la justicia pueden pasar muchos años.
Ante la situación que se plantea con estos autos judiciales que han clarificado el panorama, se refuerza aún más la necesidad del Plan de Restauración que ha presentado el Ayuntamiento y que han aceptado voluntariamente las empresas. La disyuntiva está, en ejecutarlo de inmediato, que la Sierra esté restaurada en siete años y se habrán acabado las canteras en Alhaurín de la Torre, o por el contrario mantener las explotaciones cerradas, con lo cual los empresarios recogerán sus bártulos, y “si ti vi no me acuerdo y llévame a los tribunales que ya veremos”.
¿Qué se merece este pueblo?, lo que propugnan “los ecologistas” de la PDSS, la naturaleza muerta del monte descarnado, sin reforestar, abandonado, con la piedra a la vista o por el contrario la naturaleza viva de recuperar la Sierra para uso y disfrute de todos en un medio plazo de tiempo aceptable. |