Parece que las cadenas silenciosas y pacíficas son más eficaces que las manifestaciones más o menos masivas y con batucadas. España podría y debería ser una inmensa, casi infinita, cadena de ciudadanos que quieren ser independientes de este Gobierno atenazador y clasista. Si se unieran en cadena y se dieran la mano anarquistas, abstencionistas, marxistas de nuevo cuño, antisistema y movimientos sociales de toda tendencia, tomarían presencia y no quedarían inadvertidos en protestillas sin vigor.
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Todos los que se sintieran agraviados, los trabajadores machacados, los enfermos que han visto disminuidas sus prestaciones, los alumnos y profesores de toda España, quienes no están dispuestos a soportar ni un minuto más de corrupción y exijan responsabilidades, los jóvenes emigrantes ya vueltos, todos los no sumisos ni aborregados, si este milagro y esta necesidad se produjeran simultáneamente habríamos cambiado el curso y significado de la Historia de España y su siniestro lema de vivan las cadenas del conformismo más repugnante.
España debería ser una inmensa Catalunya y reclamar justicia y sensibilidad. No bastan las redes sociales, no bastan las protestas aisladas, es necesaria la calle y la visibilidad que otorga. Si todos los periodistas, si todos los descontentos, su todos los humillados y ofendidos, si todos los españoles decentes se constituyesen en cadena humana, la red de caminos y carreteras conformarían el nuevo mapa de España, la España de la protesta colectiva, razonada y unánime den la formas y en el fondo. ¿Es tan imposible una cadena una cadena de 12 millones de personas, no se precisa más, que nos devolviera la satisfacción y el orgullo de vivir bajo la bandera de España estelada y sin toro?Nos concentramos para ver el futbol pero no para luchar por nuestros derechos como ciudadanos.
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