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WELCOME SARAJEVO | | Carlos Carmona Sanchez. 14.09.13 | |  Durante la guerra del Kosovo, en Mostar, sobre el río Neretva, que separaba la ciudad., una de sus orillas estaba dominada por los croatas y la otra por los musulmanes. Mucho de los combatientes enfrentados habían sido vecinos, se conocían desde la niñez. Lo que provocaba una situación tremendamente belicosa entre los contendientes, ya que tenían intereses comunes, pero se daba la paradoja, que cuando la lucha daba una tregua unos y otros, se encontraban para tomar café. Por un momento el conflicto desaparecía. Luego, volvían a la rutina de la locura. Ahora, la comunidad internacional se encuentra en las puertas de una nueva guerra. | | Parece que una acción de canibalismo político a gran escala, donde se gasean niños, no se sabe muy bien por quién o quiénes. Sí se sabe, que los componentes del gas fueron vendidos por los ingleses. Una práctica habitual de las naciones desarrolladas, incluida España. Como el gas que acabó con poblaciones Kurdas en el norte de Irak y, que según el periódico El País de la época, tenía un origen catalán. Las bombas de procedencia occidental que con el pretexto falso de posesión de armas de destrucción masiva tirarían sobre Irak. En fin, unas “bombas que carecían de inteligencia” para diferenciar objetivos militares de civiles. Un factor común, es el uso negativo de la religión, agudizan y refuerza las causa que justifica la aniquilación del contrario. Por otro lado, desaparece por completo cualquier atisbo de sensatez pacífica. Así que, la salida está depositada en la ONU. Organización, que muchos de los países llamados civilizados no respetan, buscan entre ellos coalición, en esta ocasión, se alinean dos bloques, con potencial suficiente para convertir una guerra local, en un conflicto global. Parece que esta vez el café ha primado sobre las balas. Lo ilógico del conflicto, es que, tanto el café como las balas, lo deciden señores y señoras ajenos a la vivencia directa del sufrimiento de una guerra. |
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