Cuando alguien llama a otra persona “deficiente”, “subnormal” o “discapacitada” está hablando de categorías dentro del ser humano; es decir se está olvidando de la condición de persona y poniendo el acento en sus capacidades, cuando todos tenemos diferentes maneras de funcionar, diversas capacidades y según Howard Gardner múltiples inteligencias. Este lenguaje es el que ha construido una sociedad competitiva que ha dado lugar a una pérdida de valores humanos y a creado una serie de monstruos violentos como son: el racismo, la homofobia, el machismo, …. y por supuesto el modelo de la discapacidad. Este mismo pensamiento y construcción social es el que crea los actuales juegos olímpicos (en los que lo importante es ganar, no participar y con un montón de intereses económicos de por medio) y los paralímpicos (discriminación positiva, lo llaman, discriminación al fin y al cabo) que se crearon con el único propósito de limpiar la mala conciencia del que crea dicha discriminación y que sigue poniendo el dedo en el mismo lugar.
Al hablar de “accesibilidad para deficientes” nos deja ver la carga discriminatoria de pensamiento porque sino, hubiera hablado por ejemplo de “accesibilidad universal” o lo que es lo mismo, acceso para todos. No se trata de cambiar un término por otro, no estoy hablando de un eufemismo, se trata de cambiar el modelo social. Cuando se utiliza un lenguaje que iguala a las personas en su condición humana y no hace comparaciones de capacidades, nuestro pensamiento y entorno cambian, empezamos a construir una sociedad basada en la cooperación, empezamos a hablar del MODELO DE LA DIVERSIDAD, en el que construimos pensando en lo que hemos sido, en lo que seremos y en quienes conviven a nuestro lado.
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