De entre todas las hay muy distantes en sus parecidos, pero lo que las une son sus idénticos contenidos, aunque sus porcentajes en materia prima sean diferentes entre si, como pueden ser las amapolas de playa, la real, las opiáceas, o la común que llegada la primavera visten a los campos de gala en color rosa, pero en esta ocasión, me refiero, a una conocida por amapola real, y para mejor información, pueden observar las fotos adjuntas, las cuales fueron conseguidas, para este fin, en las márgenes del Arroyo Pajares en el termino municipal de Fuengirola.
Las papaveráceas, responden muy bien al ser cultivadas, siendo el lugar del mundo, donde más se cultiva, con mira a la recolecta de opio, el famoso triangulo del oro, comprendido entre Laos, Birmania y Tailandia, donde son verdaderos especialistas en la recolección de opio en bruto, por el método de incisiones de las capsulas, al estilo que les presento en una de las fotos adjuntas. Del aprovechamiento del opio al servicio del ser humano, de sus cultivos y usos hay constancia por escrito, desde hace algo más de cuatro mil años, puesto que en ciertos descubrimientos, en papiros y cerámicas egipcia, lo han constatado. Una vez que la flor de las amapolas se han desprendido de sus pétalos, y con cierta precisión, es cuando se les han de hacer las pertinentes incisiones, para obtener opio de calidad, puesto que si se precipitan, el látex caería al suelo, y si se demora entonces se obtendría opio de baja calidad, las semillas de éstas contienen propiedades astringentes, antioxidantes, flavonoides, linoleico, y vitamina B. Incluyendo a toda la familia, de las papaveráceas, su principal contenido es el opio, y de este, se consigue, láudano, codeína y morfina, de esta última es de donde se consigue la heroína; el mal del opio que contiene sobre unos veinte y peligrosos alcaloides. Las materias de estos componentes, son importantísimos, en la fabricación de medicamentos, para el ser humano, pero dependiendo de las manos en e se encuentren los opiáceos obtenidos, pueden ser muy útiles o calamitosos, el opio en bruto no se puede consumir, puesto que los componentes de estos, son tan poderosos, que con una y muy pequeña cantidad, puede acabar con la vida de una persona adulta. El uso de las materias mencionadas en párrafos anteriores, de forma incontrolada, pueden causar dependencias físicas, soledad, depresión, fuertes calores, temblores, nauseas, vómitos, desnutrición, y diversas infecciones. Por todo lo expuesto, les recomiendo, no hacer huso de los componentes de las amapolas, porque conscientemente estarían cometiendo un grave error en contra de su propia salud. Gracias por su visita, les saluda atentamente.- Francisco Solano Ríos.
|