Si somos capaces de dejar que los políticos, sindicatos nos arruinen y aquí no pasa nada, entonces no podemos quejarnos, porque ellos no serían los culpables, más bien somos nosotros que por cobardes dejamos que los políticos se enriquezcan gracias a la pasividad del pueblo español.
Lo siento muchísimo pero la Falange FE, no esta dispuesta a que estos señores políticos sigan haciendo de nuestros patriotas unas victimas desmotivadas y sin ilusión alguna, que a duras penas llegan quienes pueden a fin de mes.
Estos políticos no pueden saber nada de la crisis, como van a saber cobrando el que menos 5.000€ de media, y aparte lo que no sabemos, y el pueblo que sufre las consecuencias, esta en una media de 420€, amenazado con las hipotecas engañados por todos los que manejan cualquier ministerio, mintiendo más que respiran, osea como decía mi pobre Abuela !Vaya regalito que están hechos! estos políticos.
La Falange os invita a que leáis un poquito la realidad, que cuando nos difaman es porque nos temen y saben que los únicos que pueden ayudar de verdad al trabajador es la FALANGE FE: La Falange no es un partido político que viene a enriquecerse, la Falange, es La Patria, es el pueblo, antes y ahora y en el futuro,
Esta crisis ficticia económica que estamos pasando los epañoles, no es más que una crisis donde van a ser mucho más rico el rico, y por lo contrario mucho más pobre el pobre, como podéis estar de brazos cruzados dejando a estos bribones hacer lo que quieren, sin más.
Antiguamente los que querían comer carne los viernes, pagaban a la santa Iglesia y nada más, se le permitía comer carne, hoy si quieres comer carne, no es necesario pedir permiso, no hace falta, los tiempos han cambiado, estamos en democracia, el problema es que ahora no tienes dinero para comprarla; no sé cual de las dos opciones es la mejor, por eso os digo que al trabajador, al pobre, a las familias nadie os va ha regalar nada, pero si podemos exigir nuestros derechos.
La Falange FE desea que lo leaís y que reflexionéis una vez leido
La instauración de la democracia
.El 15 de junio de 1977 se celebraron en España en las primeras elecciones democráticas desde hacía más de 40 años, con la participación de un elevado número de votantes. Los resultados dieron la mayoría a Unión de Centro Democrático (UCD), el partido liderado por Adolfo Suárez, que había dirigido el proceso de transición. El partido socialista obrero español (PSOE), encabezado por Felipe González , quedó consolidado como principal partido de la oposición .A una mayor distancia electoral se situaron el Partido comunista de España ( PCE), liderado por Santiago Carrillo , y alianza popular (AP), por Manuel Fraga Iribarne. En el país Vasco y en Cataluña, los partidos nacionalistas empezaron configurarse como fuerzas políticas importantes. A pesar de no haber obtenido mayoría absoluta, se reconoció que el partido de Adolfo Suárez (UCD) tenia el respaldo electoral suficiente para formar gobierno. .Los primeros años del restablecimiento de la democracia estuvieron marcados por una política de consenso, mediante la cual las reformas emprendidas fueron el resultado de acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas y sociales. Con este telón de fondo, el nuevo gobierno de UCD emprendió una serie de medidas urgentes. • Se nombró una potencia, en la que estaban representada todas las fuerzas parlamentarias, que se encargó de redactar la Constitución •Se abordó la crisis económica. Para ello, los partidos políticos con representación, junto con la patronal y los sindicatos, firmaron los Pactos de la Moncloa, que permitieron una reducción de la conflictividad social. Su objetivo consistía en la modernización de la economía española, mediante el aumento de la inversión pública, para lo cual era necesario una reforma fiscal que permitiera incrementar los ingresos de Estado. También se acordó aumentar la aportación del Estado a la seguridad social para hacer frente a los mayores gastos. En el mundo actual no hay democracia posible sin elecciones. En ellas reside la principal fuente de legitimidad de los sistemas políticos. Se exige que los cargos públicos sean seleccionados mediante un proceso electoral abierto y limpio. En general, es considerado un«buen ciudadano» aquel que se distingue, entre otras cosas, por ejercer el derecho a votar. Una concepción de la democracia algo reductora, apadrinada por Schumpeter, ha llegado a identificarla con la celebración cada cierto tiempo de elecciones competitivas en ausencia de coacción y reguladas por normas imparciales.
El 15 de junio de 1977 los españoles participaron por primera vez en unas elecciones con dichas características. La experiencia que vivieron tal día como hoy hace 30 años no resiste la comparación con cualquier otra que hubieran tenido antes. Durante la Restauración, el sufragio estuvo sometido a varias restricciones y casi siempre acabó siendo una mera ficción; así de generalizado estaba el fraude. La II República extendió el derecho de sufragio a las mujeres, pero las tres elecciones celebradas en apenas cinco años se desarrollaron en un clima cargado de tensión y violencia, aquello sí era crispación, y los resultados nunca fueron aceptados con normalidad por los partidos derrotados. No obstante, constituye el precedente más inmediato del período democrático actual. Las votaciones organizadas por el régimen franquista no pueden ser consideradas democráticas en modo alguno.
Las primeras elecciones después de la muerte de Franco tuvieron un carácter espontáneo, que no ha vuelto a repetirse, y en buena medida fueron producto de la improvisación, como demuestra el hecho de que UCD, la coalición a la postre vencedora, se formara el 3 de mayo, veinte días antes de iniciarse la campaña electoral, con el acuerdo de 17 pequeños partidos. Aunque también es cierto que los comicios eran la parte fundamental de una operación muy pensada de cambio de régimen que Suárez había puesto en marcha con absoluta determinación desde el momento mismo de su designación por el Rey como jefe de gobierno, el 3 de julio de 1976, para la que contó con el estímulo y la ayuda de cualificados miembros del grupo «Tácito»a los que hizo ministros, y con la colaboración de los partidos de la oposición. Las Cortes elegidas en aquella primera oportunidad concedieron absoluta prioridad a la tarea de redactar una Constitución para España. En poco menos de dos años el régimen autoritario de Franco, en el que todo había quedado tan bien atado, fue transformado en una democracia, que ha ido poco a poco adquiriendo solidez y mayor profundidad. El trance más difícil de nuestra historia reciente era superado con un gran éxito de la democracia, cuyo mérito los países avanzados reconocían a todos los españoles.
Aquellas elecciones, junto con las celebradas en Portugal en abril de 1975, y las griegas de unos meses antes, marcaron para S. P. Huntington, politólogo conocido por su tesis del choque de civilizaciones, el inicio de la tercera oleada democrática de la historia, que llevaría la libertad y el rito electoral a una mayoría de países de los cinco continentes. La transición españolase convirtió en un modelo a seguir por aquellas sociedades que aspiraban a la democracia gracias a la rapidez y a la mínima violencia con que aquí se logró el objetivo. Si en 1974 sólo una cuarta parte de los estados existentes eran democráticos, los informes elaborados por Freedom House indican que en la actualidad lo son dos de cada tres. Puede decirse que la democracia ha alcanzado su máxima difusión. Y la experiencia española no ha sido ajena al hecho, que para el Nóbel A. Sen es el fenómeno histórico más destacado del siglo XX.
Han transcurrido 30 años desde aquel día tranquilo y festivo. Es el período de disfrute de la libertad más duradero de la historia de España. Desde entonces, hemos sido convocados a las urnas en 33 ocasiones. Para nosotros, votar es y a una rutina que en ocasiones incluso nos permitimos practicar concierto desdén. Nuestra democracia tiene ahora la misma edad que tenían en 1977 las democracias europeas establecidas al término de la II Guerra Mundial y que tanta admiración y deseo de imitar nos causaban. Ocho de cada diez españoles prefieren la democracia a cualquier otra forma política y una mayoría se muestra moderadamente satisfecha con su funcionamiento. Las instituciones políticas han acompasado el ritmo trepidante del cambio que la sociedad española ha experimentado en estas tres décadas. La democracia nos ha permitido quemar etapas a gran velocidad y acortaren poco tiempo la distancia que nos separaba de los países más avanzados.
Juan Benhamou Jefatura de la FALANGE FE de Alhaurin de la TORRE
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