 Siempre la Falange FE, destaca por el profundo sentido de Patria y de Nación. De forma irrenunciable, nuestro profundo sentimiento español, nuestro deseo de mejorar "la piel de toro", sigue conformando todos nuestros actos. La Nación española perdió hace ya siglos su norte y cuando ya no había misión que cumplir, se empezó a incubar el germen de la descomposición. Para evitarlo, para cambiar el curso de los tiempos, tenemos que volver a impregnar del sentido histórico de unidad de destino a todos los hombres y los pueblos de España, y éste no puede ser otro que, desde la reconstrucción moral, política y económica de nuestra nación, luchar por un nuevo concepto de Europa, ajeno al mercantilismo total y egoísta que nos rodea, y en colaboración con todos aquellos que desde fuera, proclamen la necesidad de una Europa humanista, solidaria, y ciertamente democrática, luchar por forjarla. |
España es europea y España es la cuna de la civilización occidental, por lo tanto, nada de ellas nos es ajeno. Las especiales vinculaciones españolas con América, han de servir para acercarnos y profundizar en ellas desde el respeto y la equidad, pero no pueden cegarnos ni apartarnos de nuestra auténtica dimensión.
Hablamos de "los pueblos de España" por más que pueda llamar la atención dicha denominación. Nuestra Patria nace de una unión tácita e histórica que creó el primer estado moderno de Europa. Reconocer la diversidad desde la unidad, es esencial en nuestra idea de España, por ello, lo primero que deseamos es que se alejen de nosotros quienes alberguen en su interior cualquier sentimiento antivasco, anticatalán, antigallego, etc. Las diferentes lenguas de nuestros pueblos, son lenguas de España y, por tanto, españolas. Concebir España sin Vascongadas y sin Cataluña, es tanto como concebir a la persona como mutilada permanente.
Más aún, España no es posible sin todas y cada una de sus regiones. Todo el que ataca a Cataluña, a Galicia o a Vascongadas está atacando a España y atentando contra la unidad de nuestra nación. En correlación con esto, afirmamos que no somos nacionalistas porque efectivamente no lo somos. Nuestro sentimiento es nacional, se basa en querer y desear mejorar lo nuestro, pero nunca imponerlo. Tan pernicioso es el nacionalismo español como el vasco o catalán, porque todos nacen del deseo de implantación o ruptura del afán de dominio o separación.Tan pernicioso es disolverse en comarcas nativas, en sabores y colores locales, como el desmontar esas comarcas, sabores y colores locales; Hay que unirlas en una empresa común, en una "unidad de destino en lo universal", porque eso y solo eso es la Patria.
Como nos decía José Antonio en uno de sus artículos más brillantes," La Gaita y la Lira" también decimos nosotros:
-¡Cómo tira de nosotros! Ningún aire nos parece tan fino como el de nuestra tierra; ningún césped más tierno que el suyo; ninguna música comparable a la de sus arroyos(...)A tal manera de amar ¿ puede llamarse patriotismo? Si el patriotismo fuera la ternura afectiva, no sería el mejor de los humanos amores. Los hombres cederían en patriotismo a las plantas, que les ganan en apego a la tierra. No puede ser llamado patriotismo lo primero que en nuestro espíritu humano hallamos a mano. Esa elemental impregnación en lo telúrico. Tiene que ser, para que gane la mejor calidad, lo que gane la mejor calidad, lo que esté cabalmente al otro extremo, lo más difícil; lo más depurado de gangas terrenas; lo más agudo y limpio de contornos; lo más invariable. Es decir, tiene que clavar sus puntales, no en lo sensible, sino en lo intelectual. |