Hace once años vivía en Uruguay que es un pequeño pais del Sur de América de 3.200 mil habitantes, en esos tiempos Uruguay pasaba una depresión insostenible provocada por una profunda crisis económica. Por esos días, miles y miles de personas, especialmente los más jóvenes, se iban del país porque de otra forma, sólo quedaba deambular por las calles del centro de una ciudad repleta de comercios cerrados, casi fantasma.
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Fue la época que las personas pasaban dias y dias haciendo colas en las embajadas para pedir visas para vialar al extrangero y no era extraño enterarse que el hijo de fulanito se había ido a España o el hermano de menganito elegía como destino Estados Unidos. Todos teníamos un primo, tío, hermano o hijo que había armado las valijas para irse, sin saber la fecha de un posible regreso o no, El problema no era sólo el día a día, sino la angustia persistente de no poder vislumbrar un cambio alentador. La constante sensación de intranquilidad por estar en un país inestable, sin rumbo y sin posibilidades ganaba la conversación de todos los encuentros entre amigos, familiares y compañeros de trabajo (si es que aún lo tenías) y sólo se saciaba cuando cada uno planteaba su postura: me voy o me quedo.
Los que decidimos irnos dejando atras a la familia, amigos, costumbres, todo, apostamos lo poco o mucho que teniamos por un futuro mejor por un país prospero [ en mi caso España ] por un país que apostaba por su gente, por un país que era el motor de Europa y daba la bienvenida a los que éramos de afuera.
Hoy, en 2013, todo ha cambiado mucho, ahora sutilmente algunos politicos nos invitan a irnos ya no somos los simpaticos inmigrantes que poniamos los cubatas en menos tiempo de lo que canta un gallo, ya nuestras mujeres no valen para cuidar a los abuelos y niños y limpiarles la casa, estos politicos lo único que hacen es enfrentar a los trabajadores como si fueramos nosotros que le quitamos el trabajo a los españoles y poniendo a los inmigrantes en el punto de mira, asociándonos con delinquencia y que lo único que queremos es vivir del cuento y de las ayudas sociales.
Pero esto no es así, somos personas que queremos trabajar, porque tenemos familia, porque tenemos hijos, padres hermanos, abuelos, tios y tenemos sueños y queremos tener una casa y queremos que nuestros hijos estudien y sean mejores que nosotros y que nunca les pase lo que nos pasó a nosotros que tuvimos que dejarlo todo por un futuro mejor.
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