Con esta reforma se nos está escapando de las manos nuestra escuela. La escuela debe formar parte de la construcción de la utopía de un mundo mejor que incluya a todas las personas, pero hemos construido una escuela discriminatoria, una para ricos y otra para pobres. Esto nos obliga a actuar contra la pobreza y la exclusión e implica conocer, comprender y movilizarse sin pérdidas de tiempo. La escuela debe educar en valores para llegar a producir solidaridad y compromiso.
El conocimiento y la cultura son las perfectas herramientas contra la ignorancia que vuelve a las sociedades presas fáciles de demagogos, totalitarismos e ideas incorrectas. Siempre hay una alternativa, fijémonos en el proyecto que se está probando en Japón, un revolucionario plan piloto llamado "Cambio Valiente" (Futoji no henko), Los japoneses ya han despertado, se han dado cuenta de que la educación que impartían a sus niños, no era suficiente, sino deficiente, y han optado por mejorarla drásticamente. Está basado en los programas educativos: Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius. Es un cambio conceptual que rompe todos los paradigmas. Es tan revolucionario que forma a los niños como "Ciudadanos del mundo", no como japoneses.
Este cambio en esas escuelas, no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. Los alumnos ya no creen que su país es superior a otros por el solo hecho de haber nacido allí. Ya no irán a la guerra para defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazados de "patriotismo". Entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales, no nacionales. ¡Imagínese que ese cambio se está dando en uno de los países más tradicionalistas y machistas del mundo!
El programa de 12 años está basado en los conceptos: cero patriotismo, cero de materias de relleno, cero tareas y solo tiene cinco materias: aritmética de negocios, lectura (empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana), civismo (Pero entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo y el respeto a la ecología), computación (Office, internet, redes sociales y negocios on-line), y por último, idiomas, alfabetos, culturas y religiones (japonesa, americana, china y española, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano).
Los resultados esperados de esta intervención: jóvenes que a los 18 años: hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones, son expertos en ordenadores, leen 52 libros cada año y manejan la aritmética de negocios al dedillo.
Indiscutiblemente no es perfecto y dependerá de cada país, y no necesariamente hay que estar de acuerdo con él, pero sí podemos comprobar que existen alternativas que hacen posible un cambio profundo para que nuestros hijos y nietos se puedan enfrentar a un mundo en continuo cambio. Muchos maestros, profesores y pedagogos podrán no estar de acuerdo con este proyecto, pero de lo que no cabe duda es que quienes no se esfuercen en cambiar, les llevará a un camino sin salida. Por eso tenemos que llegar a un debate de la escuela que no se ha llevado en este país; sólo se utiliza la fuerza de la imposición sin ninguna postura de dialogo, le pese a quien le pese. |