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La economía del crecimiento | | Ecoportal.net. 03.05.13 | |  "...Uno de los rasgos esenciales del sistema capitalista es la necesidad del crecimiento económico: dentro del desarrollo normal y “saludable” de la economía de mercado, la producción y el consumo se expanden cada año. Deben expandirse. De lo contrario, la sociedad entra en una crisis que desata graves problemas económicos y sociales. Así pues, la economía de mercado tiene una dinámica que podemos denominar de “crecer-o-morir”. Todas las empresas tienen como objetivo prioritario aumentar las ganancias y todos los gobiernos qua administran el sistema procuran acrecentar el PIB cada año. Así, vemos como el crecimiento económico exponencial ha sido la norma en los últimos dos siglos, salvo en excepcionales periodos de crisis. Vemos también como el crecimiento constituye un motivo principal del imaginario dominante: | “Toda la humanidad comulga en la misma creencia. Los ricos la celebran, los pobres aspiran a ella. Un solo dios, el Progreso, un solo dogma, la economía política, un solo edén, la opulencia, un solo rito, el consumo, una sola plegaria: Nuestro crecimiento que estas en los cielos… En todos lados, la religión del exceso reverencia los mismos santos -desarrollo, tecnología, mercancía, velocidad, frenesí-, persigue los mismos heréticos -los que están fuera de la lógica del rendimiento y del productivismo-, dispensa una misma moral -tener, nunca suficiente, abusar, nunca demasiado, tirar, sin moderación, luego volver a empezar, otra vez y siempre. Un espectro puebla sus noches: la depresión del consumo. Una pesadilla le obsesiona: los sobresaltos del producto interior bruto.” Sin embargo, esta necesidad del crecimiento por el crecimiento, lejos de ser una panacea de abundancia y felicidad, conlleva notorios efectos adversos: engendra una buena cantidad de desigualdades e injusticias; crea un bienestar considerablemente ilusorio; no suscita ni para los propios “pudientes” una sociedad convivencial, sino una sociedad enferma de su riqueza; destruye y degrada la naturaleza de forma devastadora, hasta el punto de que amenaza la misma supervivencia humana a medio plazo. Obviamente, el crecimiento se motiva mediante la acumulación de capital y la beligerancia comercial generalizada, la cual cosa crea un clima de hostilidad y separación de intereses, y una alienación de la gran masa de la población respecto a la esfera pública, a favor de una elite cada vez más reducida y poderosa. Esto comporta innumerables y crecientes problemáticas sociales, psicológicas, culturales, etc. Como señala Serge Latouche: “El desarrollo económico, lejos de ser el remedio a los problemas sociales y ecológicos que desgarran el planeta, es el origen del mal. Debe ser analizado y denunciado como tal. Incluso la reproducción duradera de nuestro sistema depredador no es ya posible.” Cabe añadir que aunque quisiéramos, no podríamos pretender que la expansión de la producción y el consumo que hemos vivido en los últimos dos siglos se mantenga infinitamente. Los recursos naturales en que se basa el crecimiento económico son finitos. Por ello, no hay que ser visionario para entender que tarde o temprano la finitud del planeta limitara el crecimiento cada vez más acelerado que requiere la economía de mercado. Cuando esto suceda, la economía de mercado entrará en una profunda crisis, pues no es un sistema preparado para asimilar positivamente el descrecimiento. La economía del crecimiento por el crecimiento no solo es indeseable, sino que, a principios del nuevo milenio, empieza a ser imposible..." Texto de Blai Dalmau - Détourné colective, extraído del artículo “La nueva era del decrecimiento y el modelo de la democracia inclusiva” Cordiales saludos, Ricardo Natalichio, Director de EcoPortal.net rdnatali@ecoportal.net . www.ecoportal.net |
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