En esta decisión no ha participado el Obispado de Málaga, al tratarse de un asunto interno, que solamente ha correspondido a la mencionada Congregación. Ante esta decisión, tan complicada como dolorosa para una entidad de la Iglesia Católica, que durante 48 años ha estado dedicando su labor a los más necesitados en la ciudad, la Iglesia de Málaga ha querido expresar tras la noticia "su gratitud por la labor continuada y gratuita, así como la generosidad de los voluntarios que en algún momento han colaborado con la institución".
Las religiosas han ofrecido a todas las personas acogidas en el Centro seguir siendo atendidas en otras casas de la misma Institución, al tiempo que han expresado su voluntad de que el inmueble, propiedad suya, pase a ser gestionado por el Obispado de Málaga. El equipo de Jesús Catalán, ha comentado que "si llegado el caso, el Obispado pudiera hacer uso de la casa, se estudiarán las soluciones más adecuadas, que permitan seguir sirviendo a los más pobres".
El cierre del Cottolengo también estuvo muy presente en el Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar. Los integrantes de los movimientos que allí se dieron cita coincidieron en lamentar que este tipo de proyectos, además en épocas tan difíciles como la actual, tengan que cerrar por falta de personas que lo continúen". También expresaron el deseo de que todos los "integrantes de la Sociedad malagueña hagamos examen de conciencia para que este tipo de hechos no se vuelvan a repetir".
En los días posteriores al anuncio, todavía se cerrarán los asuntos que la congregación pudiera tener pendientes con alguno de sus acogidos o entidades colaboradoras, y algo de actividad todavía se notaba en sus instalaciones.
Texto y Fotos: Luis F. Prieto |