Las obras de Calle Ermita se iniciaron a finales de julio de este año. En pleno periodo estival los vecinos de la calle vimos aparecer un buen día a un par de acalorados operarios que empezaron a abrir la calle en canal. Nadie informó a los vecinos del inicio de las obras lo cual sin duda alguna ha motivado el enfado de los comerciantes de la calle quienes de haber conocido con una mínima antelación la realización de las mismas hubieran podido realizar los ajustes necesarios en sus negocios pidiendo por ejemplo menos mercancía para la temporada de otoño ante la previsible disminución de sus ventas por la realización de obras en la calle. Esa falta de información previa, motivada posiblemente por la falta de una asociación de vecinos en el casco urbano que aglutine nuestros intereses frente a la Administración, hubiera posiblemente caído en el olvido si fuera el único problema planteado. Tras nuestra inicial sorpresa por las inesperadas obras, pudimos observar como día tras día acudían a trabajar a la misma como máximo cuatro operarios, si bien lo normal es que acudieran tan sólo dos. Todos nos preguntamos: ¿cómo es posible que esta obra de gran envergadura que afecta a las cientos de personas que diariamente transitan por esta calle, a los vecinos de la calle entre los que hay personas de avanzada edad y con problemas de movilidad, y a los comercios y otros negocios de la zona la puedan realizar únicamente dos albañiles? La prudencia nos hizo esperar. Lo achacamos a que era verano, a que casi todos los trabajadores municipales estarían de vacaciones, etc… Sin embargo, llegó septiembre e incluso octubre y de nuevo hay días en los que tan sólo acuden a trabajar a esta obra dos albañiles que no pueden más que resoplar ante la magnitud de su tarea.
La exasperante ralentización de esta obra con los perjuicios que provoca en los negocios de la zona, los peligros que puede crear para las propiedades particulares en caso de fuertes lluvias y las molestias que provoca diariamente a los cientos de alhaurinos que se ven obligados a transitar por la misma han creado un clima general de malestar donde debería existir satisfacción por la importante inversión que se va a realizar en nuestra calle.
Por ese motivo, y tras más de dos meses de prudente espera, el pasado 2 de octubre se presentaron cerca de un centenar de firmas en el Registro del Ayuntamiento en las que se manifiesta la satisfacción de los firmantes por las mejoras proyectadas, su crítica por la falta total y absoluta de información y su preocupación por la marcha de las obras solicitando que en las mismas se empleen unos medios materiales y humanos acordes y proporcionales a la magnitud de la misma y a las molestias y perjuicios que se están ocasionando.
La pelota está ahora en el tejado del Ayuntamiento y en sus manos está el conseguir transformar el malestar existente en satisfacción por el trabajo realizado en tiempo y forma. |