En realidad más que cámara al hombro es la técnica de la cámara en manos de Víctor y mi pulso inestable. Menos mal que el director parece decidir no abusar mucho de ello. Supongo que es una pequeña declaración de principios, de alternar técnicas de rodaje. Más adelante cuenta una parte de la historia en plan story-board, cómic para más señas.
La primera escena divertida me rescata de mi atonía y me permiten empatizar con las situaciones emotivas. Lo emotivo y lo divertido transcurre en las historias personales, lejos de lo ficticio, lo interpretativo. Es en lo real donde desaparecen las dificultades para llorar, es en lo ficticio donde un tío de Michigan no habla con un adecuado acento americano.
Veo como las historias evolucionan, prácticamente predecibles, aunque no creo que en ellas resida el mensaje de esta película, la verdadera historia que quiere contar. Evoluciona hacia al final para llegar al cameo de Raúl Arevalo y el director de cine Daniel Sánchez Arévalo, puede que el mejor momento de la película, también el menos relevante.
Bueno, creo que ha llegado el momento de contestar.
Casting es una película que no requiere un esfuerzo para sacarle lo positivo. En realidad no requiere un esfuerzo para casi nada. Se mueve entre lo insulso con gotas de momentos divertidos y guiños emotivos. Deslizándose entre la necesidad de los personajes por salir adelante en el mundo de lo ficticio, incluso alejándose de lo real, sacando la más intensa de sus emociones cuando regresan obligados a su realidad. Son personajes más humanos cuando son personas en lugar de actores. ¿Ves como consigo encontrar el lado positivo?
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