|
Escrache simulado y en diferido (Religión aparte XXXI) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 20.04.13 | | “Vamos a ver, amigo, ¿cómo se te ocurre semejante osadía? La verdad es que nos resulta inaudito, totalmente exótico, todo lo que nos estás proponiendo. Tan es así, que hasta nos cuesta trabajo entenderlo.” Esto le hemos tenido que decir a un amigo que anda alborotado mentalmente, porque “me tienen de los nervios”, nos dice. “Es lo que nos faltaba: que con la visita de Rajoy al Papa, Monseñor Rouco se haya crecido; que una parte de la feligresía ya quiera reconvertir a toda la ciudadanía a sus usos y costumbres del matrimonio indisoluble; que las leyes civiles sean las que emanan de su teocracia; que el parlamentarismo se haya convertido en un lecturismo, incluso para aquellos que no entienden ni su propia letra; que el parlamento se convierta en un monólogo, que no nos haga ninguna gracia; que la mayoría silenciosa, que tanto gusta a Rajoy, no pierda el miedo”. Así de mal se encuentra nuestro amigo. | Le hemos dicho que se calme, que no están las farmacias para hacer muchos dispendios, que “no se tomó Zamora en una hora” y que se prepare una tilita casera. “O ahora o nunca”, nos dice. “Hay que promover el Escrache simulado y en diferido”. Como, la verdad sea dicha, ya estamos de dolores hasta el gorro, le hemos admitido que está muy bien. Le hemos propuesto que lo escriba y lo divulgue; que está en su derecho; que no va a ser el primer salvapatrias que surja del exilio interior. “Mirad”, nos dice. “Es que yo no tengo tantos conocimientos como vosotros. Sólo tengo una humilde carrera universitaria. Vosotros, en cambio, que sois muchos, entre todos tenéis más conocimientos que uno, tenéis la tira de carreras universitarias terminadas, y, además, contáis con carreras de Ciencias y de Letras. Y, por descontado, contáis con más crédito y autoridad que uno”. Después de tranquilizarnos todos, de sentarnos y hablar sin pisarnos las palabras, hemos podido medio entender su propuesta del “Escrache simulado y en diferido”. Según hemos entendido, el “Escrache simulado” es algo así como un escrache al revés: aprovechando la actitud de la mayoría silenciosa, que tanto gusta a nuestro Presidente, los ciudadanos tenemos que irnos, con todo respeto, a todas las iglesias de todas las religiones y llenar sus templos. Se trata de asistir a sus cultos y escuchar sus lecturas canónicas, incluso con más respeto y silencio que los propios fieles. Escuchar, silenciosamente, las palabras del sacerdote o del pastor. No se trata de protestar ni gritar. Nos ahorramos llevar pegatinas y cacerolas y otras armas ciudadanas (“impedimenta” las llamaban los romanos). Incluso nos podemos vestir de domingo, y no con ropa ligera y zapatillas deportivas por si viene la pasma. La policía no tendría que hacer horas extras y sería un gran ahorro para el país, que nos han dicho, eso sí, que está en crisis. En crisis política también, ya que tiene que escudarse con la religión. Lo que nos costó más trabajo fue entender lo del “Escrache en diferido”. Ahí tuvimos que concederle horas extras a nuestras mentes, para que nuestras neuronas pudieran digerir la propuesta, no se nos fuera a gripar una sinapsis. El “Escrache en diferido” es algo así como un escrache de la ausencia de escrache. El “Escrache en diferido” consiste en completar la actividad, marchándose del recinto, todos los “escrachistas” a la vez, silenciosamente, después de la predicación del presidente de la asamblea religiosa, dejando con todo respeto que siga la ceremonia, ya que el cometido del “Escrache simulado y en diferido” es escuchar, enterarnos, y aprender a escuchar, sin prejuicios y atentos a las palabras de una autoridad competente. El “Escrache en diferido” sería ese vacío que dejan los escrachistas en el lugar de la asamblea. No hace mucho tiempo, pudimos compartir la lectura de un pensamiento que siempre nos llama a la reflexión: “Sonríe, y que el mundo se pregunte: ¿por qué?” Josemª |
|
| | <-Volver |
|
|