Lavatrail, en su categoría reina, discurre sobre la isla en sentido norte-sur, en casi 95 kilómetros valiéndose de ello en su trazado de dos zigzags y un desnivel acumulado de casi 7.000 metros. La salida se da temprano, sin apenas tiempo para asimilar las escasas horas de descanso que la mayoría habrá realizado. Enseguida se deja la fina pero compacta arena de la playa y los participantes se ven ascendiendo por el primero de los barrancos, estrecho y plagado de cantos rodados y de tamaño variado que jalonan el cauce, y que hacen dudar en la pisada, todos muy atentos a la proyección del haz de luz que el frontal envía al suelo para localizar los obstáculos. Podría decirse que la prueba conste de tres partes fundamentales. La primera, montañosa, desde el nivel del mar dirigen a los participantes hacia Famara, haciendo para ello en medio círculo sinuoso entre terreno cultivado en bancales, algún que otro ocasional sendero, alternado con pequeños tramos de asfalto de inevitable carril, para situar a los corredores sobre el punto más elevado y montañoso de la isla, en torno a los 600 metros sobre el nivel del mar, para a continuación bajar casi en picado por el barranco de La Paja hacia las paradisíacas playas de Famara, pequeña localidad pesquera hoy reconvertida en meca para los amantes del surf, dejando atrás las montañas y acantilados del mismo topónimo y donde se localiza un excelente mirador desde contemplar la vecina isla de La Graciosa, separada por un brazo de agua, que los nativos denominan El Río. La segunda a partir de aquí, es la zona central, con apenas desniveles apreciables, salvo alguna que otra rampa ocasional, destacando los conos volcánicos y cráteres que salen al paso o que a veces se atraviesan sorprendiendo a los corredores al encontrar en su interior unas palmeras perfectamente alienadas marcando el sendero que comunica con Mancha Blanca en el kilómetro 53, y lugar del único avituallamiento sólido de la carrera. El paisaje agrario característico de la isla está más presente que nunca y se manifiesta la habilidad del agricultor local para sacar sus frutos de la tierra calcinada sobre todo en forma de vid e higueras. El concepto de supervivencia se materializa de modo palpable y agónico en la vegetación, a pesar de hundir sus raíces en las cenizas, ha sido el propio producto de la actividad volcánica la que ha dado la solución a la aridez extrema. El picón, arena volcánica, se encarga en los campos cultivados de conservar la humedad mínima, protegidos con barreras de roca de lava, algunas en evocadoras formas semicirculares, hacen que la vida vegetal sea posible, otras están aún más adaptadas a temperaturas extremas como los líquenes, colonizadores de las laderas volcánicas, como el de la Caldera Colorá que se deja a la derecha en el sentido de avance. Produce cierta congoja atravesar un campo de lava, un paisaje carbonizado donde, y sin embargo, la vida, valiéndose de cualquier artificio natural o construido, hace asomo, respetando la altura de ese refugio, las ramas próximas al suelo porque esa inteligencia verde, sabe que traspasar los límites establecidos es exponerse directamente a la muerte por la acción del viento y del sol La última parte, de nuevo montañosa por la zona de los Ajaches, atravesando conos volcánicos y pudiendo disfrutar desde la divisoria que conduce hacia Hacha Grande del río de lava, más bien lengua, que se acerca al mar y se expande en su desembocadura formando un denso delta, configurando una inquietante estampa, que recuerda la intensa y reciente actividad volcánica de la isla, se trata de Timanfaya, parque natural. Desde este punto se alcanza la cima con vistas a Playa Mujeres muy cerca de la meta, pero antes hay que descender con mucho cuidado por una cuasi pared, de roca descompuesta, y donde se encontrarían ocasionales muros transversales que dificultan aún más el avance, usando las manos para no despeñarse hay que poner en juego todos los sentidos para dar el siguiente paso, es con diferencia la parte más técnica del recorrido. En líneas generales la meteorología ha sido benigna, el viento fresco y constante de popa ayudaba un poco y mitigaba el cansancio en las subidas. El cielo casi siempre cubierto de nubes alejaba el sofoco característico de las zonas semidesérticas. Tanto José Ignacio Ramírez, como Francisco Contreras e Hijo han logrado finalizar esta dura y exigente prueba, estos últimos sobre el tiempo máximo permitido por la organización. Ficha Técnica: Altitud Salida: 0 m Altitud de Meta: 6 m Altitud Máxima: 613 m Desnivel Positivo: 3.463 m Desnivel Negativo. 3.449 m Desnivel Acumulado: 6.912 m
Hora de Salida: 5:00 am Tiempo máximo: 18 horas
Clasificaciones, fotos, publicaciones en periodicos… en los enlaces: http://www.paleocenter.es/imagenes_subidas/calendario_eventos/5/CLASIFICACION_1.htm http://www.lavozdelanzarote.com/article76134.html http://www.lavozdelanzarote.com/article76134.html https://plus.google.com/photos/dentro del tiempo es107061925269981031496/albums/5866060402928646497 http://www.summumultracup.com/ Francisco Contreras (Elziar) |