Es cierto que los ciudadanos, y los medios de comunicación como canales de información, ya conocen el historial de desaciertos de algunos representantes socialistas en la Diputación; pero en aras de lograr un clima de convivencia institucional razonable, considero mi responsabilidad informarte de la realidad de los hechos con el deseo de que colabores en que la verdad sea conocida y valorada. La Diputación ha pasado en año y medio de la quiebra económica, con una deuda de 310 millones de euros, a ser la administración que más ha elevado sus inversiones en el conjunto de la provincia, asumiendo sus propias competencias y las que otras administraciones dejan desatendidas en la provincia, especialmente en materia de protección social.
La situación económica de la institución aún sufre la resaca de algunos excesos, pagando 40 millones de euros este año a los bancos por culpa de la deuda generada en el anterior mandato. Por ello, hemos sumando al capítulo inversor remanentes existentes en la institución como los del Patronato de Recaudación, y estamos trabajando para recuperar fondos no gastados durante etapas anteriores. En ese sentido, quiero anunciarte que estoy en conversaciones personalmente con el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristobal Montoro, para poder destinar a los municipios menores de 25.000 habitantes una cantidad económica equivalente a las decenas de millones de euros que, en anteriores mandatos, se perdieron por no haberse ejecutado.
Incrementar la inversión y reducir el gasto es el modelo de gestión impulsado por este Equipo de Gobierno, que prioriza en los malagueños de los municipios de menos de 25.000 habitantes. Lo hace de forma integral desde todas las áreas y organismos, e impulsando presupuestos por 437 millones de euros en dos años. Entre ellos, destina en este ejercicio 38 millones de euros para el Plan Provincial de Asistencia y Cooperación, de los que cinco millones son incondicionados, y por primera vez lo hace exclusivamente para los menores de 25.000 habitantes.
Las cantidades que reciben los ayuntamientos pequeños y medianos crecen porcentualmente y en términos absolutos, y a ellas se suman medidas económicas como la rebaja en el premio de cobranza que pagaban antes al Patronato de Recaudación, o los anticipos a cuenta que se hacen en consistorios con problemas de liquidez. Sin lugar a dudas, es un modelo diferente al de anteriores etapas, cuando se destinó el mayor esfuerzo económico de la historia de la Diputación a construir una sede institucional. Nuestro modelo piensa en los malagueños, antes que en las instituciones, y tiene presente que desde cada pueblo o pedanía nos piden que colaboremos al impulso de la actividad económica, y que no olvidemos que las cabeceras de comarca siempre han sido las locomotoras de la zona. Frente a ello, debo lamentar que el modelo de la oposición actual sea el modelo cero, la nada, que no existan las diputaciones y que todo el poder se concentre en la Comunidad Autónoma; pero ello, es incongruente con la pretensión de trasladar a las diputaciones la responsabilidad en cuestiones en las que el gobierno autonómico es el que mantiene las competencias y las asignaciones presupuestarias que recibe del Estado. Tengo muy presente que la situación económica de los municipios es complicada, y lo es por la crisis económica favorecida por las políticas cortoplacistas de algunos, por la inversión en sí misma que hacía la Diputación, y por medidas tomadas por la Junta como el impago de los 16 millones de euros de la Participación en los Tributos de la Comunidad Autónoma (PATRICA), la supresión de los Agentes Locales de Promoción de Empleo (ALPES), o la no ejecución de los planes de empleo. En cualquier caso, y agradeciendo de nuevo la preocupación que me trasladan, quiero que sepas que la Diputación seguirá asumiendo sus responsabilidades, y buscando recursos para ponerlos al servicio de los malagueños, priorizando en los que tienen más dificultades y necesitan más ayuda.
Por último, te traslado que soy comprensible ante el hecho de que el rigor en la gestión económica y la apuesta por los municipios más pequeños deja en evidencia la labor anteriormente realizada y el objetivo de suprimir las diputaciones; pero confío en que entiendas que es nuestra obligación insistir en el esfuerzo, así como intentar que una opción política con la historia del PSOE comparta nuestros planteamientos sobre la utilidad de las diputaciones para el conjunto de la sociedad. En la confianza de que harás lo posible para normalizar el clima político en la provincia, recibe un cordial saludo,
Elías Bendodo |