Con principio y fin en el Estadio de Atletismo, la organización ha estado perfecta, siempre con los corredores como los auténticos protagonistas de la jornada. Con una salida muy ordenada, la serpiente multicolor fue desintegrándose en una multitud dispersa de individuos movidos por un solo y desafiante reto, terminar los 21 kilómetros y 97 metros de los que constaba la prueba.
Los atletas federados y de categoría semiprofesional salieron en un lugar preferencial en la salida y ya desde el inicio comenzaron a marcar diferencias. Del interminable Paseo Marítimo de Pacífico, se pasó al Parque de Huelin, de ahí al Muelle Agustín Heredia, para llegar al Paseo de los Curas, Avenida Cánovas del Castillo y Paseo Pablo Ruiz Picasso.
En el Parque del Morlaco se estableció la mitad de la comitiva, para volver sobre los mismos pasos con una pequeña incursión en el centro histórico. Por Calle Alcazabilla, Calle Císter, Molina Larios y Alameda, los turistas se sorprendían de la cantidad de participantes que sudaban entre tirones y esfuerzos.
Ganadores
El marroquí El Mouaziz fue el ganador absoluto, con un tiempo de una 01:04:09, por delante de Rafael Iglesias y el sampedreño Javier Díaz Carretero. En categoría femenina la primera clasificada fue Raquel López, también del Nerja Atletismo, entrando decimotercera en la general. En la carrera de cinco kilómetros, el vencedor fue el olímpico nerjeño Álvaro Fernández.
Al final, fiesta por todo lo alto, abrazos por acabar una prueba durísima, medallas conmemorativas para los que cruzaron la línea de meta y avituallamiento líquido para todos los gustos (cervezas, agua, fruta y bebidas isotónicas).
Los servicios de megafonía y animación también realizaron una gran función de información para los atletas y acompañantes que poblaron la grada. Durante la carrera también se notó la ayuda de los voluntarios en los puntos de avituallamiento, señalización y limpieza. Y justo al terminar, en un alarde de organización deportiva por todo lo alto en la ciudad, comenzó una prueba de triatlón por la misma zona que se convirtió en un hervidero de corredores agotados.
Luis Fernando Prieto Pradas |