Con un Auditorio Edgar Neville lleno a rebosar, incluso la ola de solicitudes hizo que se retrasara el inicio de la charla, la presentación corrió a cargo del propio Osborne y el doctor Doman tomó más tarde la palabra para explicar las líneas principales de su terapia, recomendada en la mayoría de centros hospitalarios a nivel mundial.
“El objetivo es que los padres de hijos con lesión cerebral sepan qué hacer con ellos. La mayoría hemos estado perdidos normalmente y nadie nos daba el norte. De ahí que traigamos a un doctor como Doman, que trabaja en un prestigioso Instituto en Filadelfia y llevan 58 años en esta materia, para que les explique la terapia”, comentó el propio Bertín Osborne poco antes del inicio de la charla.
“Hemos tenido muy buena acogida allá donde hacemos este tipo de actos. Al no dirigirnos a instituciones, sólo a los padres, tratamos de estar siempre con ellos. Aquí la Diputación nos ha prestado una ayuda enorme y, por ejemplo, ONCE nos va a ceder un espacio en Madrid”, continuó el promotor de la fundación.
La esperanza se fortalece
Las nociones para llevar a buen término la terapia se deben siempre basar en querer luchar por mejorar la calidad de vida del paciente. “A muchos padres nos decían que nuestros hijos se nos podían quedar como un vegetal, y viendo cómo ahora viven, la esperanza se fortalece. Y en muchos casos, estas terapias alternativas no son más caras que una silla de ruedas”, apostilló Osborne.
La terapia Doman tiene sus pilares en tratar los síntomas y no la causa del daño. El cerebro es el que maneja todo y los diagnósticos son sintomáticos. Durante 50 años han tratado a cientos de niños, llevándolos desde un estado lánguido y vegetativo a una actividad de lo más normal. A partir del diagnóstico, se crea un programa con indicaciones físicas, intelectuales y fisiológicas. La reacción cerebral se genera a partir de la estimulación de los sentidos, la visión, el oído, el tacto, el gusto y el olfato, y con tres motores que son la movilidad, el lenguaje y la habilidad manual.
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