Izquierda Unida ha pedido también que el Gobierno realice las obras necesarias para evitar que en la desembocadura del arroyo Burriana en el río Genil se concentre la gran cantidad de depósitos que desde la modificación del cauce del arroyo se están produciendo y que Confederación priorice la regulación de caudal del río, sobre cualquier otro, para evitar inundaciones.
La portavoz provincial de la coalición, Toni Morillas, ha recordado que en la zona gestionada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir se dan una serie de circunstancias que han conducido a una situación límite que está provocando numerosos daños, no solo en la agricultura sino también en las viviendas del municipio de Cuevas Bajas, y que de presentarse un periodo de abundantes precipitaciones de gran intensidad con carácter generalizado y persistente, puede poner en riesgo de vidas humanas.
Hace apenas tres años, tras más de 20 de reivindicación, que se finalizaron las obras de Encauzamiento del Arroyo Burriana en su desembocadura con río Genil, cuyo objetivo era evitar las inundaciones periódicas que dicho arroyo producía. El objetivo inicial, al menos de momento, se ha conseguido, sin embargo el trazado finalmente ejecutado ha provocado que en el propio río Genil se hayan producido una gran cantidad de depósitos que han elevado el nivel del cauce del mismo, haciendo (en cierta medida) de presa en el propio río y limitando de forma importante la capacidad de mismo. “Sin embargo a pesar de que esto ya ha quedado patente desde el primer momento de la realización de la citada obra, habiéndose producido en otros años inundaciones producidas por este motivo, en ningún momento se han realizado la más mínima acción encaminada a la limpieza y adecuación del citado tramo del cauce del río Genil para evitar las tan temidas inundaciones”.
La portavoz de IU añade que río arriba se encuentra el pantano de Iznájar, el más grande de toda Andalucía, con una capacidad de 981 hectómetros, que tiene una triple función: reserva y depósito (para riego, fundamentalmente de los grandes terratenientes de la Isla del arroz en Sevilla), producción eléctrica y de regulación del nivel del río para evitar las inundaciones. El tercer elemento, la regulación como defensa de las avenidas del Genil, a pesar de que debe ser el prioritario, no ha sido el que ha primado, sino que se han priorizado los intereses de grandes terratenientes sevillanos y los de las grandes compañías eléctricas, lo que ha provocado que el pantano de Iznájar se encuentre totalmente lleno (al 99,75%).
“Son, fundamentalmente, estos dos elementos: la no ejecución de actuación alguna de limpieza y adecuación del cauce del río Genil y la mala planificación y priorización de los objetivos secundarios (riego y electricidad) sobre los reamente importantes (evitar inundaciones), los que nos han llevado a la situación extrema a la que hacíamos referencia anteriormente, con un pantano totalmente lleno (sin posibilidad de regulación) y con previsión de lluvias, con unos niveles de desembalse muy superiores a la capacidad actual del cauce (provocando por tanto inundaciones) y con la incertidumbre de cuáles pueden ser las consecuencias finales ante un eventual episodio sobre lluvias torrenciales”.
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