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| | Angel Perea Díaz. 18.03.13 | | Agradezco de especial manera a quienes en su día a día luchan con el objetivo de lograr un entorno más democrático, desde su medio inmediato más cercano hasta acercarse a la comunidad. También por quienes consienten, favorecen y promocionan el no hacer oídos sordos a la opinión de cuantos estemos ya que entre todos tenemos algo que aportar. Si bien, el problema es creerse imprescindibles, creernos que sin nuestra labor no habrá nadie que nos suplante razón por la cual hay quienes encuentran la excusa perfecta para hacerse “eternos en el tiempo”, si cuanto menos llegar a corromperse con el poder que llegan a adquirir. | | Es triste, por lo tanto, de comprobar cómo en nuestro querido Occidente donde creemos que somos ejemplo en cuanto a derechos y libertades; cómo es posible que se siga permitiendo en la esfera política, en los círculos de poder de regiones y de países a mandatarios ávidos de seguir escalando posiciones y de jactarse del fracaso de opositores con la excusa de que son los mejores. Aún en oposición buscan cualquier punto débil para hacerse de poder sin contar precisamente con la gente llana, la ciudadanía de a pie la cual lucha por su día a día. La cuestión a plantear, es cómo podemos soportar políticas restrictivas con personas que no cuentan para nada del punto de vista de la voluntad ciudadana. Por qué tolerar e incluso apostar por quienes ávidos de perpetuarse en el poder prefieren recurrir al camuflaje para ocultar sus nimiedades; luego ¿debemos enseñar a nuestros hijos, a nuestras familias y amistades que siempre hay alguien imprescindible?¿o por el contrario, valorar incluso la voz de quien creemos no sepa lo que dice?. Lo dicho, todos tenemos algo que aportar, y creérselo puede ser una buena fórmula para hacer una sociedad más democrática. |
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