Tras las rejas también surge el arte. Así ha quedado patente tras la exposición de las obras del “Colectivo Moraga” coincidiendo con la celebración de los actos de la festividad de la Virgen de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias. Durante la mañana de hoy en la Finca El Portón se han podido ver las cualidades de algunos de los presos que dedican su encarcelamiento a talleres artísticos con originales piezas escultóricas, pinturas, fotografías y cerámicas. Este grupo tiene sus inicios en 1996 y surge con el objetivo de facilitar los medios a aquellos internos con inquietudes artísticas manteniéndolos ocupados en un trabajo creativo y constructivo. Asimismo se ha creado, con estas obras, una galería de Arte Penitenciario, que se ubica en el edificio de recepción de visitas de la prisión y cuyos objetos han sido realizados por los miembros del Colectivo Moraga. Además, estas piezas han podido traspasar los muros de la prisión gracias al programa Nómadas, patrocinado por la Diputación Provincial, que ha recorrido casi todos los municipios de la provincia.
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Tres de los presos que forman parte de estos talleres, José Manuel, Juan y Dris, han participado en la muestra del Portón y han afirmado que es su ocupación durante sus días en la cárcel, comentando que de esta forma “se evaden de donde están”, ya que trabajan en ellos cinco días a la semana. En este sentido, agradecieron el apoyo del director del colectivo, Rafael Fernández, que intenta en todo momento involucrar a un mayor número de presos en esta actividad. Cultura, sensibilidad y conocimiento son elementos fundamentales en la formación del ser humano y desde el colectivo intentan cada día que se lleven a cabo sin importarles los esfuerzos que tengan que realizar para conseguirlo.
Los internos destacaron la disposición de material de la Prisión y las orientaciones del encargado del colectivo, que les guía en las composiciones que deben realizar, aunque siempre se deja jugar a los artistas con sus propuestas.
Las pinturas muestran un estilo moderno en su composición, al igual que las fotografías en las que juegan con la figura humana. Pero con lo que han conseguido atraer a los presentes ha sido con las esculturas, que invitan a la interacción del espectador. Mesas que se tuercen, cubos huecos, percheros con ropa colgada e incluso algún personaje del famoso cuadro de “Las Meninas”, han ocupado cada rincón del jardín de la finca en la que se celebró el acto. |