Alhaurin de la Torre y Hamlet. Escena III, acto IV. Permítaseme transcribir una de las múltiples versiones de este famoso pasaje de Shakespeare y luego aplicarlo a los tiempos que corren en el lugar donde residimos. Como traducción no es la mejor de las muchas que hay pero recoge la idea del texto original. "¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? ..." |
Quien piense que la situación de corrupción generalizada en este país es algo nuevo de esta época, está muy equivocado , tal y como se puede comprobar en este magnífico monólogo de Hamlet, el asunto es viejo. Hamlet habla del “desprecio de los soberbios”. Nos bastaría con atender a cualquier pleno de nuestro ayuntamiento y veríamos con que desprecio se dirigen los soberbios don Joaquín, don Gerardo, y otros acólitos a los concejales de la oposición. Acerca de “Las tropelías que se cometen con muchos dando los puestos de trabajo a los más indignos”, pues de eso tenemos casos de sobra en nuestro ayuntamiento.
Acuérdense de las famosas oposiciones. ¿Se imaginan la angustia por impotencia de los que se preparan oposiciones y se presentan a oposiciones amañadas y asignadas de antemano. Y con referencia a la “insolencia de los empleados públicos”?. Pues aquí en Alhaurín también tenemos algunos ejemplos. Por ejemplo la respuesta que se le ha dado al concejal de Electores, JM Mancebo al reclamar la publicación de las cuentas de la Fundación dirigida por un ex cargo de confianza del PP a la que se entregan 300.000 euros anuales, sin dar cuenta del uso de ese dinero a la opinión pública alhaurina. Suma equivalente a 6.000 pelotazos de carruajes, pagados por otras tantas 6.000 víctimas locales. Tampoco responden dichos empleados públicos cuando se les pregunta sobre los 400.000 euros de Torrevisión, 8.000 pelotazos de carruajes en moneda local, para que los alhaurinos veamos a Joaquín abrazando a su clientela política en la tele. Así pues podríamos deducir que quizás Shakespeare estuvo en nuestro pueblo cuando se inspiró para escribir este magnífico acto III, escena IV de Hamlet, príncipe de Dinamarca. |