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No hay pan, y mucho menos chorizo | | Sergio Jiménez Atencia. 19.01.13 | | Uno de los requisitos esenciales de toda comunidad humana es el de la alimentación. Desde las comunidades de cazadores y recolectores de antaño, el ser humano ha tenido el alimento como principal preocupación. Hace años que no veía a gente ir puerta por puerta y casa por casa pidiendo comida, hecho que era frecuente en los noventa en mi barrio, uno de los más populares de mi ciudad. El hecho desencadenante de mi reflexión es abrirle la puerta a un joven treintañero que se encontraba pidiendo comida en el bloque en el que vivo. | Recuerdo a este chico hace unos cuatro años, como vendedor de artículos a domicilio. Su aspecto ha cambiado, lo recordaba como un joven grueso, de alta estatura, trajeado y engominado. Mi sorpresa al abrir la puerta años más tarde, fue la de encontrarme con una persona distinta, ya no vestía traje sino chándal, su mirada ojerosa delataba las dificultades por las que estaba pasando, hablé con él y me contó cómo ha cambiado su situación económica, social y personal en los últimos años.
Como él hay en nuestro país millones de personas en estos momentos, personas que se encuentran desubicadas en un sistema que les está arrastrando hacia la exclusión social. Desde la disciplina del Trabajo Social, vemos a diario cómo las necesidades básicas de las personas están sufriendo un azote descomunal, y es que, se nos plantea una situación en la que es urgente una nueva organización de los recursos de los que disponemos para evitar situaciones como la de este joven. |
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