-A Belén nos vamos, con los más chiquitos, que de los muy grandes me fío poquito. -Sí, venid a verme, que ya he nacido, a la media noche y al entero frío. A Belén nos vamos, con los más chiquitos
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Qué frío me tienen los reyes y listos: el gran presidente, sus propios ministros, los muy hacendados y muchos políticos, que rompen las almas de los más sencillos.
A Belén nos vamos...
Quiero calor medio, entero el cariño del pastor del monte y de los vecinos; la alegría cerca, la pena sin sitio, la Luna caliente y el Sol más que tibio.
A Belén nos vamos...
Que callen los ángeles, que hable el rocío, que huya la escarcha que nos mete el frío; que murmure el viento, que nos cante el río, que salte el aceite de buenos olivos.
A Belén nos vamos...
En la noche negra, con mucho sigilo, brillan las estrellas, casi sin motivos. Se asoman al pozo, porque es muy preciso, y sueltan el balde: recogen suspiros.
A Belén nos vamos...
No me dejéis solo, porque necesito estrellas pequeñas, que no tengan filos que cortan miradas y rompen oídos, que hieren las manos y matan sentidos.
A Belén nos vamos...
Traedme muy pronto luz a los vencidos, de verdad un monte, de bondad un río, de luces un cielo, de fe un castillo, de aliento una brisa, de fuerza un camino.
A Belén nos vamos...
Venid todos juntos y muy bien unidos. Rodead mi cuna y el portal de amigos. Impedid que Herodes nos rompa el círculo. Y que Roma aprenda de muchos chiquitos.
A Belén nos vamos, con muchos chiquitos. josemª
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