 La legionella es una bacteria que vive en ambientes acuáticos naturales (ríos, lagos, estanques etc) en pequeñas cantidades. Para que sea peligrosa para el hombre debe multiplicarse y alcanzar elevadas concentraciones. y esto se consigue pasando de su hábitat natural a la red de distribución de aguas de las ciudades colonizándolas y convirtiéndose así en infecciosa para el ser humano. A ello contribuye su elevada capacidad de supervivencia en un intervalo amplio de condiciones físico-químicas: se multiplica a temperaturas comprendidas entre 20 y 45º C y se destruye solo por encima de 70º C. La única forma de infectar al hombre es por vía aérea a través de aerosoles, siendo los principales productores de ellos los sistemas de distribución de agua sanitaria, caliente y fría, y los equipos de enfriamiento de agua evaporativos, tales como torres de refrigeración y condensadores evaporativos, tanto de centros sanitarios como en hoteles u otro tipo de edificios. |
Por esto es de vital importancia la vigilancia de estos dispositivos y su mantenimiento en condiciones óptimas de limpieza. La enfermedad en las personas cursa bien como neumonía de carácter grave, comúnmente denominada enfermedad del legionario, o bien la forma no neumónica que suele producir únicamente un proceso febril agudo no grave conocido como Fiebre de Pontiac, jugando la susceptibilidad individual un gran papel, siendo más afectados por la infección los mayores de 40 años, personas inmunodeprimidas, fumadores o con enfermedades crónicas pulmonares o cardíacas. La Junta de Andalucía pone en marcha todos los años un Programa de vigilancia de establecimientos y instalaciones, consistente en tener un censo actualizado de las instalaciones de riesgo y vigilar los sistemas de mantenimiento de dichas instalaciones, labor que realizamos los inspectores de salud pública. En Alhaurín de la Torre tenemos actualmente censadas cinco instalaciones de alto riesgo de transmisión de legionelosis siendo en su mayoría agua caliente sanitaria, aunque también existen jacuzzis y una torre de refrigeración. Anualmente se revisan los programas de mantenimiento de estas instalaciones comprobando que los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos del agua de estas instalaciones estén dentro de los márgenes que marca la legislación vigente. El control microbiológico consiste en la realización de análisis del agua en un laboratorio, comprobado la presencia o ausencia de legionella en agua, como mínimo una vez al año y para los controles fisicoquímicos se realiza la determinación de otros parámetros cuya existencia suponen un factor de riesgo para la existencia de la bacteria. El encargado de mantenimiento de la instalación será el responsable de llevar un control exhaustivo de las temperaturas del agua de las instalaciones, vigilando la presencia de biocida en cantidad suficiente para tener a la bacteria a raya y el manteniendo en óptimas condiciones de limpieza y desinfección de la instalación. Mª Dolores Morales Hernández inspectora de sanidad de Alhaurín de la Torre
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