En España, hemos asumido esta financiación como algo normal, tratándose de empresas con ánimo de lucro que agitan la bandera de la libertad de elección por parte de los padres del tipo de educación que quieren para sus hijos. Motivo que es una mera excusa para el gobierno les pague una plaza en un colegio particular. El porcentaje de estudiantes que acuden a la escuela concertada a nivel nacional es muy elevado: un 25,8 por ciento, situándose el País Vasco a la cabeza de las comunidades autónomas en las que más alumnos estudian en este tipo de centros privados -un 53,1 por ciento-, seguido de Navarra -37,8- y Cataluña -34,2. Una cuarta parte del alumnado en nuestro país asiste a centros financiados con el dinero de todos pero que en la práctica no siguen las reglas y normas de los centros públicos. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué los sucesivos gobiernos siguen permitiendo este uso sesgado y parcial de los fondos públicos? Juegan el mismo juego que los centros públicos pero con distintas cartas.
En la teoría, los centros concertados tienen la obligación de aceptar a todo tipo de alumnos, pero esto no es así de facto:
- La mayoría de la escuela privada-concertada es católica, por ejemplo, en Madrid el 88% de los centros concertados son católicos. Esto supone en la realidad que a los alumnos musulmanes o evangélicos de etnia gitana, por poner un ejemplo, jamás se les ocurrirá siquiera solicitar su entrada en ellos. Aquellos que se llevan las manos a la cabeza porque sigue existiendo la asignatura de Religión en los centros públicos deberían darse cuenta de que esto es un simple detalle comparado con el hecho de cientos de escuelas religiosas que utilizan el dinero de nuestros impuestos para enseñar, formar e impartir su ideología.
- Son centros que excluyen a los alumnos de familias sin recursos. Aunque tienen prohibido por ley cobrar por la enseñanza que imparten, todos los centros buscan la manera de pedir aportaciones económicas por distintos servicios: uniforme, material escolar, transporte o actividades extraescolares. Así se aseguran dejar fuera a un sector de población con grandes dificultades.
- Alumnos con Necesidades Educativas Especiales. Son alumnos con discapacidades tanto físicas como cognitivas que son excluidos de la enseñanza concertada. Por ejemplo, en la Comunidad navarra la mayoría de este tipo de alumnos, 1.216 (73,5%) están matriculados en centros públicos y 576 (26,5%), en la privada-concertada, en la que hasta hay centros que no tienen alumnado de este tipo. http://www.noticiasdenavarra.com/2012/05/22/sociedad/navarra/el-coste-de-la-ensenanza-publica-y-de-la-ideologizacion-privada-1
Resumamos por tanto. Qué tipo de alumnado asiste a los centros concertados: alumnos de raza blanca, clase media y sin problemas, porque además sin dan problemas de comportamiento, se les invita a dejar el centro al año siguiente y asunto concluido.
Nada que objetar a personas emprendedoras o cooperativas de maestros que crean un colegio privado con sus normas y su ideario y se autofinancia, vivimos en un sistema capitalista libre, faltaría más. Pero cuando empezamos a quejarnos de los resultados académicos de nuestros alumnos con respecto a los de los otros países bien haríamos en comparar también los datos de escuela privada y pública en dichos países. En el contexto de la Unión Europea nuestro país ocupa la tercera posición en cuanto a porcentaje de alumnos escolarizados en centros privados, un 29,4% (uniendo la concertada y la privada), Reino Unido (6,5%), la católica Italia (5,7%), Alemania (4,7%), y la admirada Finlandia, con la que siempre nos comparamos en los estudios PISA, sólo tiene un 4% de enseñanza privada. http://comunidadescolar.educacion.es/675/info3.html
Nuestro ministro de Educación, Ignacio Wert, está dispuesto a ampliar la proporción de centros concertados contemplando incluso a los que segregan a los alumnos por sexos (de hecho el Gobierno de la Comunidad de Madrid mantiene la subvención a 8 de estos centros). Por si alguien no cae en la cuenta, se trata de colegios gestionados por el Opus Dei. El Partido Popular no hace otra cosa que cuidar y mimar a su cantera de votos. Están jugando sus bazas en las comunidades donde gobierna sin miramientos ni complejos.
Pero el Partido Socialista, en Andalucía y cuando vuelva a tener mayoría en el Parlamento, debería dar un valiente e inteligente paso adelante e ir reduciendo paulatinamente el número de centros concertados para centrar los recursos en la enseñanza pública. Cuando la mayoría de la población estuviera en la pública, el consenso social y la búsqueda de la eficacia y la eficiencia constituirían una necesidad imperiosa y la escuela sería un reflejo real de nuestra sociedad. Y entonces la enseñanza pública sí sería de todos y para todos.
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