|
Yo no creo en el bien, creo en la bondad | | Luis Sandino Daban. 09.11.12 | |  En nombre del bien estamos sufriendo los ciudadanos de nuestro país; podemos caer en lo mismo que cayó Hitler que creaba los campos de concentración en nombre del bien, ¡qué sarcasmo! Algo así está sucediendo con el Sr. Rajoy, no tengo más remedio que tomar estas medidas tan drásticas (dice), se le olvido lo que es la bondad, porque él está en su preocupación por el poder y los votos, y sólo busca culpables; y si no es así, porque no ha tomado medidas ante los desahucios, porque ha tenido que esperar que se lo digan los ciudadanos con sus muertes (hoy mismo una mujer de 53 años se ha arrojado por la ventana antes de ser desahuciada y ha muerto), o cuando el Poder Judicial y Bruselas pide cambiar la ley de desahucios pero el Gobierno se resiste. | ¡Cuántas muertes son necesarias para cambiar la ley que protege a los poderosos, a los banqueros, …! Lo que se necesita en estos momentos de angustias y desasosiego es la bondad, que es la disposición permanente a hacer el bien, de manera amable, generosa, firme y solidaria. Ser bueno no quiere decir blando, sumiso, ingenuo ó sin carácter, como a veces se cree. Al contrario: los buenos se distinguen por su fuerte personalidad, la cual se traduce en inagotables dosis de energía y optimismo, y se refleja en su cálida sonrisa y los sentimientos de confianza, cariño y respeto que infunden a su alrededor. En cambio, La falta de bondad es consecuencia del egoísmo, la mezquindad y la ausencia de grandeza humana. El que no es bueno es incapaz de sentir compasión y ve a los demás como rivales ó enemigos en potencia, a los que sería una imprudencia ayudar, y de los que hay que cuidarse en extremo. Se siente más seguro cultivando la desconfianza, el rencor y el odio que la simpatía ó la amistad, y prefiere anular ó destruir a sus semejantes que conocerlos ó dialogar con ellos, a menos que pueda sacar algo para su propio provecho. La falta de bondad nos deshumaniza y nos convierte en personas indeseables e insensibles, con las que la vida en comunidad se torna difícil e incluso peligrosa (CL. Ricaurte E. Saval R.). Me siento defraudado con estas decisiones, a lo mejor estoy equivocado, pero seguiré luchando por la bondad y no por el bien en el que no creo.
|
|
| | <-Volver |
|
|