
Como todos los años el 1º de noviembre Día de Todos Los Santos, el cementerio local de nuestro pueblo se engalana, se viste de flores, se llena de personas que visitan los restos de sus seres queridos ya desaparecidos, amigos o conocidos.
Para las familias más antiguas de nuestro pueblo, difícilmente podrán eludir la visita total del mismo, ya que en cualquier calle del campo santo pueden descansar personas con lazos familiares muy fuertes, abuelos, padres, tíos, hermanos, amigos o simplemente conocidos que en vida han convivido con nosotros. Igualmente es factible encontrarse a familiares con parentesco lejanos que no se encuentran fácilmente, que en algunos momentos hemos estado unidos en torno a una familia ya disgregada con el paso de los años; no obstante es fácil recordar dichos tiempos en ese sagrado lugar.