En realidad, lo que no le gustó fue la incertidumbre de no saber a quién se nombraba en los primeros diez renglones, y responde aludiendo a la testosterona del firmante sin tener muy en cuenta las neuronas del mismo, dándole más valor a las primeras que a las otras, cuando solo a Ud. se le escapa quiénes son los que están revirtiendo el medio ambiente en este pueblo.
Creía que usted no estaba en esa lista (el mundo entero según Ud.), pero con su escrito me hace dudar fácilmente. De cualquier forma acepto cualquier crítica contra mi forma de escribir o mis ideas. No es usted el primero y espero que no sea el último.
Lo que no es tolerable ni esperaba de usted, al que he visto en mi vida dos veces y jamás tuve la oportunidad de hablar, es su burda y patética intromisión en mi vida personal, con su diletante interés en el campo de la sicología.
De otro lado, no acepto los consejos que no pido, pero si se empeña se los devuelvo; con ser la mitad de feliz que soy yo ya irá muy bien servido. Y si le parece poco, siempre tendrá la opción del prozac o la vía del tren. Cuídese señor Ayala, cuídese. Y no sólo es retórica: saludos cordiales. |