Unas breves pinceladas de lo que más me gustó
Babia: Entramos en Asturias por esta comarca occidental y nos dijeron de donde viene lo de "estar en Babia". Parece ser que el rey astur se escapaba para irse a Babia y cuando preguntaban por él decían en la corte: está en Babia. En esta primera etapa sufrí el bautismo de fuego de la bicicleta. Hacía más de 40 años que no montaba en bici habitualmente. Llevábamos tres bicis en la autocaravana y nos dispusimos a realizar la Ruta del Oso: una bajada de 14 Kms. a orillas del río Taberga por un sendero de bicis muy bien preparado. La bajada muy bien, una pendiente suave, cuesta abajo que te llevaba la bici sola. El problema estaba en la vuelta, la misma distancia pero hacia arriba, ¡que miedo! pero afortunadamente pude pedalear la cuesta sin morir en el intento. Algo así como subir el Tourmalet para alguien que desde los doce años no andaba en bici. Decir también que Asturias es seguramente la comunidad española que más está desarrollando las infraestructuras para el turismo rural y disfrute de la bicicleta.
Santillana del Mar: Una preciosidad de pueblo con sus calles medievales, su iglesia románica y su maravillo claustro.
Río Cares: Mucho habíamos oído de la ruta del río Cares. En el cogollo de los Picos de Europa, un sendero de montañistas para perderse. No hicimos la ruta a pie porque íbamos de camino a los lagos de Covadonga, pero las fotos adjuntas muestran cómo es la carretera y la naturaleza a lado y lado de este bravo río de mantaña.
Lagos de Covadonga: Son dos: el lago de Enol, más grande y hasta donde llega la vuelta ciclista de España (acompañamos fotos de la temida Huesera) el terrible repecho donde dicen que se gana y se pierde la Vuelta; y el lago Ernina, a dos km. por encima del de Enol. El paraje más maravilloso que he encontrado en esta ruta por Asturias. Pudimos pasar la noche allí en lo alto, en la autocaravana y no lo olvidaré nunca.
Gijón y el río Sella: La siguiente parada y fonda en Gijón, descendiendo por la carretera que discurre por el margen derecho del río Sella hasta llegar al puente que sirve de meta a la competición anual de piragüas de La bajada del Sella. Gijón tiene un largo y magnífico paseo marítimo que me sirvió para acabar de cogerle el punto a la bicicleta. Calasanz y Barba son dos grandes apasionados y expertos en rutas con bici y a mí me están aficionando.
León y Salamanca: Y de vuelta para Alhaurín. No podíamos dejar de vistar la coqueta catedral gótica de León. Y sus vidrieras multicolores. Maravillosa toda ella. A Salamanca llegamos de noche pero nos encantó pasearnos por sus calles de la ciudad antigua con sus estudiantes, su catedral iluminada y su Plaza Mayor.
No sabemos si alguna vez repetiremos esa ruta, pero a mí no me importaría hacerlo. Una semana que se me ha hecho muy corta.
Rafa Calasanz, Antonio Barba y Federico Ortega |