Como complemento a lo que la Oficina de Prensa acertadamente ha remitido a los medios de comunicación, y que respaldo al 100 por 100, quiero analizar en profundidad la cuestión, al sentirme herido y humillado por esta señora, que a su vez, para atacarnos como equipo de gobierno, ha vilipendiado a una Compañía Teatral que lleva muchos años llevando sus montajes escénicos por toda España, y que nunca jamás fue objeto de un ataque tan despiadado como éste. Por algo será. La empresa, que está estudiando el comunicado de Izquierda Unida con sus abogados -por algo será-, no se explica esta injusta reacción de una persona que ni siquiera estuvo allí, y que cimenta sus ataques bestiales en el comentario –igualmente desacertado, a mi entender- que un columnista vertió en un diario digital.
¿Quién falla aquí, por tanto? ¿Las miles de personas que han visto las funciones teatraales de Eslava y que no ven lo que ha interpretado esta señora? ¿O falla la señora que vierte esas opiniones? A ver si esto va a ser como el chiste de la madre del niño nazareno que dice: “todos llevan el paso cambiado menos mi hijo”.
Verán: Ya escribí una vez que la sapiente concejala de IU, sra. Ávila, estaba aquejada de una severa miopía política que le hacía observar con las gafas del odio toda la acción de gobierno del Grupo Popular. Pero me equivoqué. Está aún peor de lo que pensaba: está ciega de odio. Cegada por el resentimiento y obsesionada con desbancar al alcalde y a sus concejales, votados mayoritariamente por el pueblo, empleando sus peores armas verbales y sus arteras y rastreras estrategias de judicializar la vida política de Alhaurín, apoyada por su asesor, compañero y letrado.
Vamos a ver: para empezar, la sra. Ávila NO ESTUVO en la representación de la obra de teatro que el lunes realizó la Compañía Teatro Eslava en el Portón. Yo sí estuve; ella no. Por tanto, desconoce la palabra CONTEXTO. Y el CONTEXTO indica que el personaje principal, el sinvergüenza, se comporta como tal. No sólo con la chica, sino con toda su familia y con su amante. Engreído, cretino, ególatra, libertino, amoral, vulgar... Así trazó Alfonso Paso a su personaje. El CONTEXTO de la obra también indica que el personaje va evolucionando y madurando, hasta enamorarse de la chica. El CONTEXTO de la obra también incluye pasajes en la que es la chica la que tira por el suelo, golpea y agrede al personaje. Pero claro, la sapiente concejala, como no estuvo, no puede desentrañar lo que es el CONTEXTO. Ni sabe de qué va la obra. A lo mejor debería pedir explicaciones a los herederos de Alfonso Paso.
Y ya puestos a pedir explicaciones, ¿por qué no se rasga las vestiduras de la misma forma y exige rectificación a Santiago Segura por Torrente, su personaje más famoso, que es un tipo racista, xenófobo, homófobo y machista? ¿O a Luis Tosar, el actor que interpreta en “Te doy mis ojos” a un agresor? ¿O al propio Fidel Castro, tan admirado por ustedes, los de IU, por decir que la homosexualidad es una enfermedad y una degeneración del capitalismo?
Ya basta, señora Ávila. ¿Pretende usted que pase el boli rojo, como los censores de los tiempos de Franco, a todos los textos, libretos y manuscritos teatrales que lleguen a esta Delegación, para censurar impunemente lo que usted considera una falta a lo “políticamente correcto”? Su labor de oposición, pésima hasta ahora, adquiere tintes ridículos, surrealistas y esperpénticos. Dignos de “Luces de Bohemia”, gran obra de otro magnífico dramaturgo español, Valle Inclán. Pero todavía lo puede bordar, sra. Ávila, si registra esa moción que usted amenaza con presentar al Pleno. Hágalo, estaremos encantados de ver su podredumbre moral reflejada en esas palabras.
Me gustaría preguntar públicamente si la portavoz de IU, Encarna Ruiz, la asamblea local y la provincial respaldan este comentario de la sapiente e independiente concejala de Izquierda Unida. Sería interesante conocer su opinión.
Para concluir, señora Ávila: lo que usted cree “políticamente correcto” la ha condenado irremisiblemente. La verdad sólo tiene un camino y, además, le hará libre. De modo que, como está usted condenada por su ceguera política, libérese y dimita usted. Señora Ávila: no es usted digna de esta cámara municipal. Ni sabe, ni puede ni quiere serlo.
JULIÁN SESMERO. CONCEJAL DE CULTURA
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