Un retorno a los orígenes del pasado se ha producido durante el fin de semana en la tradicional verbena de los sesenta. Un acontecimiento que se viene desarrollando de forma habitual durante los últimos años y que ha tenido en esta edición una participación masiva de vecinos, principalmente naturales del municipio, que no han querido perderse este retorno al pasado a través de rememorar las tradicionales fiestas que se celebraban en la localidad hace treinta o más años. Como es habitual, en la plaza se montó el escenario que ha estado más animado que nunca, prácticamente abarrotado. Las parejas han bailado al son de la orquesta Chaparro, la misma que solía acudir en aquellos tiempos y aunque sus componentes cuentan con bastantes años más, las ganas de agradar y animar al personal y las canciones que sonaron fueron las mismas de aquella época: boleros, pasodobles, cumbias, cha cha chas y ritmos “modernos” de los ye-yes, pusieron al público en pie, que disfrutaron recordando momentos pasados en los cuales con menos años y menos canas, intentaban acaramelar y conquistar a la pareja que hoy comparte su vida.
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La comisión de fiestas en la noche del viernes entregó unos galardones de homenaje a Manuel González Galiano, un vecino que se ha destacado durante estos años por su labor en esta fiesta, así como a la familia de Rosalía Díaz Ramírez, “Rosita la telefonista”, ya fallecida, una mujer singular muy conocida por su trabajo y queridísima por todos. También nombró las reinas y damas de las fiestas de este año, cuya distinción recayó en Anita Jesús Martínez como Reina e Inés Garrido y Francisca González como primera y segunda dama respectivamente. Hizo entrega de las bandas y los ramos de flores el alcalde Joaquín Villanova, que en sus palabras recordó aquella época inolvidable cuando, como el mismo reconoció, llevaba aún pantalón corto y disfrutaba viendo las carreras de cintas en moto y las actividades programadas y veía con envidia a las parejas bailando en la plaza.
La orquesta Chaparro también quiso sumarse a los homenajes y entregó una placa a Antonio Rocha, unos de los impulsores de este acto desde su implantación hace unos años, terminando la fiesta a altas horas de la madrugada entre cansancio y sudores de los asistentes y un sobresaliente en cuanto a animación.
Pero no sólo se ha producido el baile durante este fin de semana, sino también una exposición retrospectiva de fotos antiguas que ha sido profusamente visitada, así como una tómbola surtida por multitud de cosas y artículos donados por vecinos y establecimientos comerciales del pueblo y cuya recaudación ha sido destina a la Asociación de Minusválidos Físicos.
Los actos se cerraron con otro evento que también congregó muchísimo publico, la carrera de cintas en moto, donde siguiendo la tradición, las mujeres del pueblo prepararon los trofeos que después jinetes a lomos de caballos de metal de dos ruedas intentaron desenrollar demostrando su destreza. |