Cártama Estación, 10 de septiembre de 2012. La prueba es un procedimiento sencillo, indoloro, que no precisa de ningún tipo de anestesia ni preparación previa y está enmarcada dentro de los controles habituales dirigidos a la mujer sana. El Distrito Sanitario Valle del Guadalhorce ha realizado a mujeres de entre 15 y 65 años, en los seis primeros meses del año, 1.127 citologías, con el objetivo de detectar precozmente el cáncer de cérvix, que se sitúa como el tercero más común en la población femenina, después del cáncer de mama y el cáncer colorrectal.
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La práctica de las citologías se lleva a cabo en los centros de atención primaria por profesionales formados de forma específica. La citología vaginal es una prueba indolora, rápida y sencilla de ejecutar. Una vez recogida la muestra, se envía para su estudio al servicio de Anatomía Patológica del Hospital Virgen de la Victoria. Los resultados de las pruebas son remitidos al médico de familia para que informe a sus pacientes. Su objetivo principal es el diagnóstico precoz del cáncer de cuello uterino, mediante la identificación de lesiones premalignas o malignas en estadios iniciales; con lo que se contribuye a disminuir la incidencia de esta patología y su mortalidad; al tiempo que contribuye a facilitar un abordaje terapéutico precoz y un tratamiento menos agresivo de esta enfermedad cuando se produce. En mujeres sin factores de riesgo, se realiza una citología inicial que se repite entre uno y dos años; si en ambas pruebas el resultado es normal, se continúa con una citología cada tres años hasta que la mujer cumple los 65 años, momento en que podrá interrumpirse tras dos citologías con resultado normal. En los casos de mujeres con mayor índice de riesgo por tener una lesión maligna inicial o estar infectada por el virus del papiloma humano, la frecuencia de la prueba es anual.
El cáncer de cuello de útero
El cáncer de cuello uterino se desarrolla en el cérvix o cuello del útero y sucede cuando las células de esta zona empiezan a crecer de manera descon-trolada. El proceso por el que las células anormales de las fases precancerosas progresan a cáncer de cérvix puede llevar muchos años, aunque las fases precancerosas son fáciles de tratar. Sin embargo, no producen ni signos ni síntomas evidentes, por lo que un cribado mediante citología es actualmente el arma más eficaz para detectarlas. |