Mi estimado Luis, en primer lugar felicitarte por escribir en domingo. O trabajas mucho o te aburres mucho. No como los partidos políticos que, cual funcionarios, cierran el viernes por la tarde y no los busques hasta el lunes, puesto que ni te han contestado a ti, ni me han contestado o apoyado a mí con la noticia que reproduje sobre la presunta cacicada televisiva entre Torremolinos y Alhaurín. Estoy contigo en la mayoría de tus argumentaciones almendriles. Pero creo, Luis, que aquí TODOS iban tras la almendra. Y si no, sigue leyendo. |
Que yo sepa, la huelga no se hizo para plantar más árboles, sino para seguir extrayendo. En el acuerdo marco no se trató de la reforestación como fin, sino como vehículo para seguir extrayendo, y hacer frente no a un proyecto de restauración, sino para sortear legalmente a un juez que había decretado el cierre de las canteras. Tú lo sabes. La preocupación de los canteros no eran los arbolitos, Luis, sino las almendras. Y la preocupación de los trabajadores eran las almendras. Y la de la Junta de Andalucía eran las almendras, procurando para ello cuantos informes hicieran falta. La preocupación del Ayuntamiento de Alhaurín, quiero creerte, Luis, pero yo escribí un día que el alcalde "cambiaría las Normas Subsidiarias sin rechistar aunque parezca una burrada", como así ha ocurrido, y el cambio ha sido para "legalizar" la extracción, dicen que residual, o sea, la recogida de la almendra, que contentó a los canteros y supuso el fin de los problemas laborales. Menudo trago.
TODOS, Luis, iban a por la almendra. Unos garrapiñada, como tú dices, otros tostada, otros cruda, pero al final, TODOS alrededor de la almendra. ¿O los trabajadores que fueron al Pleno a aplaudir al vociferante edil Velasco aplaudieron cuando éste hablaba de flora autóctona? Y ya ves. Los que realmente debían haber defendido los arbolitos, que no la almendra, por ser esa su función, los ecologistas parados o "en acción", desaparecieron como topillos en las profundidades de las canteras tras varias reuniones con el Ayuntamiento. ¿No sería que allí importaban menos los arbolitos y más las almendras?
El problema no es la almendra como material sobrante. El problema es la almendra como elemento esencial disfrazada, garrapiñada con el azúcar de un Plan de Restauración y Reforestación, que, curiosamente, a los que más satisfizo fue a los canteros y a los trabajadores.
A mí me encantan las almendras en todas sus versiones, por eso estoy escribiendo un domingo, como tú, Luis. Y estoy escribiendo lo que deberían escribir otros que estarán en el mercado medieval, el teatro y otros eventos imprescindibles para una oposición que se precie. Mañana lunes ficharán, y si tienen tiempo defenderán ideas y proyectos... si no se les ha pasado el plazo mientras miraban a otro lado. Yo cuando sea mayor quiero tener esta oposición. Puedes dormir tranquilo Luis. Pan y circo y tenéis el poder asegurado de por vida. Y tú sigue escribiendo, o sea, maquinando, en domingo. El que siembra recoge. Aunque sean almendras sobreras y sobrantes. |