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La hoRa uno. Porque no todos los minutos son iguales …Una linda viejecita que me espera… | | Cuentos y relatos globales. 02.09.12 | | Walter E. Pimienta Jiménez. Nunca como hoy suena más triste para mí esta canción de fin de año…Son las 6:08 de la mañana y sobre Bogotá aún no sale el sol. Prendo la radio y entonces escucho:…“Una linda viejecita que me espera”… y no puedo evitar que mis ojos se bañen en lágrimas…, mi madre murió este año y su recuerdo me aprieta el corazón porque este 31 de diciembre, cuando falten “cinco pa´ las doce”, en nuestra casa no estará ella haciendo con sus hijos la Oración de Año Nuevo, sobrecalentándonos con amor en ese abrazo protector deseándonos ¡Feliz Año!...agregando al buen deseo un… “Dios te bendiga hijo”… y, en consecuencia, le sonreíamos y nos volvíamos reflexivos en familia y no podía uno evitar lo menos: volver a mirar la vida con optimismo, y se alzaban copas llenas de burbujeante champaña para brindar por el sagrado milagro de la existencia… y de tenerla. | Cuesta mucho, mamá, acostumbrarnos a tu ausencia, nos falta tu respaldo y, desde luego, tu incansable quehacer en la cena de todos los 31 de diciembre propuesta siempre por ti y merecedora de cien mil condecoraciones en la mesa…sin faltar lo típico de tu parte en ella: “Coman, coman y el que venga atrás que arré”. Hoy, cuando el reloj haga sonar las doce campanadas, no estará conmigo ni con mis hermanos, esa linda viejecita que antes nos esperaba y, anegados en llanto, nos abrazaremos dándonos fortaleza los unos a los otros dispuestos a compartir como si con nosotros estuviera ... Esta noche, mis hermanos y yo, unidos de corazón en la tristeza, reconoceremos todo cuanto hizo por nosotros a la hora de enfrentar la vida solos y sentiremos su compasiva mano en el hombro… y tocará de nuevo abrazar la vida y regocijarnos en su nombre intentando ser felices…¡Feliz Año, Mamá ahora en el cielo! |
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