A primeras horas de la tarde, los más pequeños pudieron disfrutar de paseos en pony, concursos de tiro con arco y talleres de malabares. Al transcurrir de las horas, las calles se fueron llenando cada vez más de gente embrujados por el excepcional ambiente medieval que se ha conseguido. Entre compra y compra los asistentes disfrutaron de pasacalles, teatro, bufones y zancudos y demostraciones de cetrería.
El estilo de la época se ha logrado con la decoración en la calle y la vestimenta de los vendedores de los numerosos puestos de productos artesanos. Y es que las compras se convirtieron en el mayor atractivo, con todo tipo de abalorios y objetos de decoración, además de los tradicionales embutidos que con el olor que desprendían atrajeron a un gran número de personas, así como los puestos de comidas, entre las que destacaron la de empanadas, quesos o caramelos, y los bares de jaimas que trasladaban en el tiempo a los consumidores. No faltaron artículos como las especias, inciensos, velas y ropas. Como novedad en esta edición, esta noche el toque musical a la fiesta la pondrá Mustafá el Magnífico y el grupo de música sefardí Aminur.
Tanto los asistentes como los vendedores mostraron su satisfacción por el evento. Uno de los responsables de los puestos manifestó que “en las primeras horas del mercado ya se estaban cumpliendo las expectativas de venta”. Asimismo, las familias que llegaron hasta el mercado destacaron el buen ambiente que se vive en este espacio, que estará abierto hasta el próximo domingo. |