Con frecuencia la felicidad de las personas mayores depende también de una actitud positiva. El optimismo y la actitud de hacer frente a las cosas, son verdaderamente importes para el envejecimiento y el buen estado de salud. En ocasiones confundimos aspectos y calificamos un buen estado físico como sinónimo de un envejecimiento optimo, dejando de lado una de las mayores garantías de un buen envejecimiento: ver con buenos ojos la vida. |
Con frecuencia las personas mayores son vistas como personas dependientes, con falta de autonomía, perdidas de capacidades y carencias emocionales para la sociedad. Todo esto conlleva que su actitud comience a ser negativa, dependiente y no factible para su estatus emocional y/o social. Es cometido nuestro (jóvenes, familiares, profesionales sanitarios...) el promover con ellos su seguridad, aceptación, amor y apoyo para lograr el crecimiento de su autoestima. Hemos de ayudarles a potenciar su autonomía, a premiar sus éxitos y ser positivos, porque de esta forma y con el tiempo, ser positivo se convertirá en una costumbre. Para ayudarlos a promover estas iniciativas, tan solo es necesario detenerse a pensar como ellos, detenerse para participar de forma afectiva en su realidad, utilizando la empatía.
Apoyemos a nuestros mayores y démosles plena confianza. |