Es muy, muy, pero que muy dura, estando reconocida como la ultra maratón más dura de toda Europa. Hay tres etapas lógicas pero el reloj no para y la idea es hacerla de un solo tirón, pero uno se puede retirar al final de cualquiera de las etapas de forma digna y entrar en la clasificación. Hay que correr con una mochilita con un mínimo de material de supervivencia. A esta prueba se apunta gente de todo el mundo para participar y este año hubo 48 países representados incluyendo unos de los mejores ultra-atletas al nivel mundial.
Para dar una idea de la dureza de la prueba, si el UTMB de los Alpes equivale a una maratón, los 101 de Ronda sólo serían un medio maratón (o menos): Es una autentica salvajada y sólo un 45% de los atletas que empezaron terminaron en esta última edición. 2500 atletas tomarón la salida desde Chamonix en Francia y otros 1000 desde Courmayer en Italia.
La carrera empezaba muy bien para nosotros y salimos de Chamonix con buen tiempo. Pronto nos encontramos en la Col de Voza donde la noche empezaba a caer y las temperaturas también. Seguimos un valle suspendido para después subir el Col de Bonhomme y luego el Col de la Seigne. En este punto de la carrera las temperaturas eran bajo cero y tuvimos que cruzar algunas placas de hielo que no han fundido del invierno pasado. Cuando amaneció nos encontramos en una zona, en los Alpes italianos rodado por un sinfín de glaciares y vistas de alta montaña de la más bellas que existen.
Durante el día siguiente cruzamos los Alpes Italianos y entramos en Suiza. Precisamente en la frontera italo-suizo empezaba a cambiar radicalmente el tiempo con el paso de un nuevo frente. Empezaba a llover y empezamos a bajar lo más rápido posible para escapar la tormenta. Pasamos un rescate donde alguien había caído. Aunque bajamos sin problemas, algunos corredores que iban detrás de nosotros no pudieron pasar esta col ya que entró una tormenta de nieve.
La noche cayó, junto con más lluvia y empezamos el último tramo para volver a Francia y el pueblo de Chamonix. Era una noche dura y pesada. El mal tiempo significaba que los caminos se pusieron en muy mal estado con mucho barro, lo cual significaba que los descensos eran bastante peligrosos. También la falta de sueño estaba pasando factura, ya que era la segunda noche sin dormir. Sin embargo, bajamos con cuidado y cuando salio la luz del día, ya nos encontramos en Francia a unos 15 kilómetros de meta. Estos últimos kilómetros son bastante fáciles pero son muy lentos. Era muy difícil correr a una velocidad digna por el castigo recién sufrido de tantos kilómetros, subidas y bajadas que acabábamos de hacer, pero finalmente cruzamos meta para serr recibidos por el pueblo de Chamonix de la manera más cálida e acogedora que se puede imaginar.
El Club Alpino Jarapalos de Alhaurín de la Torre quedó 30 en la clasificación por equipos y el primer equipo español clasificado.
Mark Steven Woolley, Secretaría Club Alpino Jarapalos |