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El altruismo y la abnegación de nuestros representantes políticos | | Eduardo Saez Maldonado. 06.08.12 | |  Leemos este fin de semana en la prensa que la mayoría de los ex-altos cargos políticos del anterior Gobierno Central que estaban cobrando la indemnización que les corresponde al cesar su actividad (el 80% de lo que cobraban en activo durante dos años) han renunciado a ella. Concretamente han renunciado 64 de los 85 que estaban cobrando dichas cesantías. Los 21 restantes mantienen el cobro de la indemnización. Destaca la prensa que esta circunstancia, sorprendentemente bien valorada en general, supondrá un ahorro de casi 5 millones de euros. | Si uno lee sólo el titular parece una magnífica noticia, pero si se lee la noticia completa, resulta que nos enteramos de que el 1 de agosto entró en vigor una ley promovida por el PP (alguna vez tenían que acertar) que impide el cobro de esta indemnización si ya se cobra por otra actividad, ya sea pública o privada. Lo primero que llama la atención es que esta ley no existiera ya desde el pleistoceno. Se les habrá pasado redactarla antes. Lo segundo que destaca es que el altruismo aparece súbitamente en el momento en que se ven obligados por ley. De hecho, haciendo un mínimo análisis del asunto, es fácil deducir que todos los que han renunciado cobraban otro sueldo simultáneamente, y previsiblemente mayor. Así por ejemplo, Zapatero y Fernández de la Vega, cobran además de la indemnización (a la que altruistamente renuncian cuando la ley les ha obligado, y no antes), un sueldo por pertenecer al Consejo de Estado, actividad a la que sin duda les tendrán que dedicar sus buenas 40 horas semanales de duro trabajo… En resumen, aquellos que desde el gobierno del PSOE iniciaron el sometimiento a los recortes impuestos por los poderosos que nos gobiernan, que subieron el IVA, que bajaron el sueldo a los funcionarios, que congelaron pensiones, que abarataron el despido, y que dejaron el campo allanado para que el PP, crecido y legitimado de forma lamentable por las urnas, termine de rematar la faena hundiendo el país hasta extremos ya peligrosos, esos dirigentes que nos piden austeridad y sacrificios, estaban cobrando una generosa indemnización de dinero público mientras, con la otra mano, cobraban otros sueldos por otras actividades. Es decir, cobraban dos sueldazos, al menos uno de ellos público, y estaban tan panchos. Y todo ello muy legal, claro. Mientras que si un parado vende chumbos por la calle para poder vivir lo multan por trabajar ilegalmente. Nos dicen que la mayor parte de los políticos no son unos sinvergüenzas, que no están en política para beneficiarse sino que trabajan honradamente por el bien de los ciudadanos, pero hay días que cuesta más creerlo. Desde luego que, si con la que está cayendo, y con lo que vamos sabiendo, no dejamos de votar al PPSOE, nos estará bien empleado caer por el abismo al que nos vamos acercando. Si la poca vergüenza fuera deporte olímpico sí que ganaríamos medallas. Eduardo Sáez Maldonado |
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